"... Una y otra vez querés irte pero te quedas, lo que significa, indefectiblemente que no te querés ir. Tenés miedo de pedirle que te olvide y que él lo haga. Te preguntas que los mantiene unidos,¿sos solo vos? Son tus ganas. "
Es una de esas reglas naturales. Unas de esas cosas que siempre pasan porque tienen que pasar. Te preguntas por qué justo ahora. Es una verdad absoluta. Cuando necesitas enfocarte en algo, digamos como yo en este momento necesito pasar los parciales, es en este momento, es cuando tienen que pasar las cosas, cuando los comentarios más despreocupados y casuales, si son de la persona (no) indicada pueden ser letales. Ese nudo en la garganta. Ese dolor que sube desde panza por el pecho y va por el cuello hasta la nuca y sale por los ojos, como salen las lagrimas cuando las contuviste con esfuerzo, cuando pensás que no vas a poder llegar a tu casa, cuando ya en el ascensor tenés los ojos húmedos, sale por los ojos como salen las lagrimas cuando cerras la puerta y ya no podes hacer un paso más y lloras sentadito en el piso, con las llaves en la mano y usando la puerta de respaldo. Una sola palabra te hace volver a un lugar del que nunca te fuiste en realidad.
Después de pensar (varias veces) que todo iba finalmente bien, te encontrás con los mismos sentimientos que estabas tratando de enterrar hace muchos años. A decir verdad, no pensabas que habías vencido tu adicción completamente, pero decidiste que estabas cansado de la rehabilitación, desintoxicarse no alcanza para estar curado. Para curarse, hay que querer curarse y hay que llorar mucho más todavía.
De que te disfrazas cuando no hay nada que los separe y aun así no están juntos ( de mejor amigo!)
Una y otra vez querés irte pero te quedas, lo que significa, indefectiblemente que no te querés ir. Tenés miedo de pedirle que te olvide y que él lo haga. Te preguntas que los mantiene unidos,¿sos solo vos? Son tus ganas.
Lo ves, y esos abrazos fraternales son lo único que te hace sonreir. Querés que la realidad sea como vos soñás, pero esa no la podes recrear, así que inventas otra realidad, esa donde están siempre juntos, como amigos, como dos personas con cosas en común y espiritu de aventura, dos en busca de algo por separado que no saben aun que es (vos sabes que lo querés, él sabe que no te quiere, pero los dos están juntos, solos, juntos). La realidad (real )sin embargo no es la que vos soñás, ni la que inventas, la única realidad es la verdad, vos lo querés, el no quiere estar solo. Son amigos, no sabes cuándo paso, pero ahora son amigos. Y asi están bien las cosas.
La gente sigue diciendo que tenés todo para ser feliz, quisieras tener algo para hacer feliz, te preguntas si la vida es injusta, como yo me lo pregunto, y pensás que el frio polar es una buena excusa para dar cuando tus amigos y vecinos llaman y te invitan a salir de noche o durante el día. Prometes que es la última vez, como yo prometo ponerme a estudiar. Algunas personas están en tu vida solo para recordarte que en algunas cosas nunca podes ganar. Algunas derrotas son más amargas que otras, alguna batallas son sangrientas y perdés un brazo o una pierna o morís con honor, algunas batallas, las peores, se libran en silencio, con miradas y si perdés, perdés la vida, pero seguís en este mundo y es la peor de las derrotas ver que perdés y que sin embargo nadie gana, perdés en vano. Nadie reclama el estandarte que defendías, simplemente queda tirado en el piso, como están las hojas del otoño cuando no hay viento.
Diego Sale a Cenar
Trato de explicar por qué algunos nosotros recorremos las calles de Buenos Aires solitos . Buscamos el amor o una cita, un amor para toda la vida aunque dure solo un día.
Me Visitaron
martes, 26 de julio de 2011
lunes, 21 de marzo de 2011
Saber Nadar
"Me voy a arrepentir, ya me lo advirtieron. Siempre cierro los ojos cuando beso. Pero los abrí esta vez para ver si era terrible la verdad. Sí, lo era..."
Qué problema que tengo para completar los pensamientos. No quiero llegar a ninguna conclusión. Las cosas son bastante simples y complicadas a la vez. Vamos por partes. Simples porque sabemos dónde van a parar siempre las historias de amor, a la mierda. Complicadas porque a pesar de conocer el resultado (la mierda), algo nos impulsa a cometer estupideces. Este año tengo planes, metas que quiero alcanzar, lugares que quiero visitar y lugares comunes en los que no quiero caer más. Era una noche de carnaval y hacía calor, y a riesgo de que esto suene a una canción inmunda, diría que la noche era especial justamente porque era carnaval y hacía mucho calor. Nunca pensé en encontrármelo porque tenía otro objetivo, que es inconfesable, para esa noche. Hay personas que me lastiman (de alguna manera retorcida este hecho me parece bueno) con cada palabra que dicen y existe alguien que me puede borrar del planeta con una palabra si me la dice al oído. Y eso era todo, había dejado de lado lo inmanejable para quedarme con…nada. El sentimiento escondido estaba más alejado que nunca y solo pensaba en divertirme y escupir para arriba muchas veces con total impunidad. Y si esto fuera una vida normal diría que todo transcurrió entre cerveza barata, música tan aburrida para mí como es la música que no habla de muerte, dolor y perdida y que volví a casa antes de que saliera el sol para evitar la claridad que tiene (que da) la mañana. Pero no paso eso. Claro que no paso. El estaba parado ahí, tantas veces lo había visto. Tantos habían hablado de él y ahora estaba ahí. Siempre me negué a ser uno más, aunque cabe decir que muy pocas veces escape al destino de los ignotos, pero no importó, él estaba ahí, al alcance de mi mano, cerca como para tirarle un vaso y acertarle en la cabeza, quizás hubiera sido mejor hacer eso. Palabras que volaron por el aire, y no significaban nada, testigos sudorosos que miraban de cerca. Más sudor. Un beso que no voy a olvidar. Y otro más y luego uno más. Y la despedida. Instinto animal reprimido. Nada había pasado, era bastante irreal todo. Era carnaval y también como en el Sueño de los Héroes tratar de repetir esa noche me va reclamar lo poco de sentimiento que me queda y reservo para atravesar mi vejes.
Me voy a arrepentir, ya me lo advirtieron. Siempre cierro los ojos cuando beso. Pero los abrí esta vez para ver si era terrible la verdad. Sí, lo era. La vida es así de simple y complicada. Los sueños están siempre. Ganar una vez, para variar, sería divertido, eso dicen. Nunca, nunca estuve tan seguro de fracasar, nunca estuve tan seguro de nada en realidad. No hay manera, ni plan que valga. Es jugar este juego. No hay nada, ninguna señal, solo lo que se muy adentro mío, que largamente ha sido probado insuficiente. Quisiera escribir tantas cosas pero no sé de dónde vienen estas palabras, mejor guardarlas para cuando sean útiles o tengan significado para alguien. Muchas veces postergue muchas cosas, deje de lado mil veces miles de obligaciones, me reusé a ser un adulto y pensaba que había un significado, una intención, no era un irresponsable sin causa, creía, creí, hace mucho tiempo que el amor iba a salvar el día. Cuando llegué a colmar todas mis expectativas, volví a perder, pensé que era la última vez. Decidí estar solo y crecer. Dejar las ideas locas del amor y los hombres. Y ahora es todo nuevo, quiero cumplir con lo que prometí, quiero, y lo necesito bastante desesperadamente. Pero un beso cambia las cosas como la luna cambia la marea de noche, cuando todos duermen y nadie le presta atención, solo unos pocos, los que como yo viven en la costa y conocen el agua y no saben nadar, los que podemos ahogarnos con facilidad. Sigo solo y tengo ganas de organizar. Tengo ganas de cumplir con ese precepto moderno, estar bien solo. Y todo lo de más? Tu cara, tu cuerpo, ese único beso. Todavia no esta nada dicho, es que no hay nada que decir, existe un beso, existió una noche de carnaval, la risa que me causa y las ganas que me dan de tocarlo. Es una promesa infundada. Es una locura. Es nada. Pero… también es algo.
Qué problema que tengo para completar los pensamientos. No quiero llegar a ninguna conclusión. Las cosas son bastante simples y complicadas a la vez. Vamos por partes. Simples porque sabemos dónde van a parar siempre las historias de amor, a la mierda. Complicadas porque a pesar de conocer el resultado (la mierda), algo nos impulsa a cometer estupideces. Este año tengo planes, metas que quiero alcanzar, lugares que quiero visitar y lugares comunes en los que no quiero caer más. Era una noche de carnaval y hacía calor, y a riesgo de que esto suene a una canción inmunda, diría que la noche era especial justamente porque era carnaval y hacía mucho calor. Nunca pensé en encontrármelo porque tenía otro objetivo, que es inconfesable, para esa noche. Hay personas que me lastiman (de alguna manera retorcida este hecho me parece bueno) con cada palabra que dicen y existe alguien que me puede borrar del planeta con una palabra si me la dice al oído. Y eso era todo, había dejado de lado lo inmanejable para quedarme con…nada. El sentimiento escondido estaba más alejado que nunca y solo pensaba en divertirme y escupir para arriba muchas veces con total impunidad. Y si esto fuera una vida normal diría que todo transcurrió entre cerveza barata, música tan aburrida para mí como es la música que no habla de muerte, dolor y perdida y que volví a casa antes de que saliera el sol para evitar la claridad que tiene (que da) la mañana. Pero no paso eso. Claro que no paso. El estaba parado ahí, tantas veces lo había visto. Tantos habían hablado de él y ahora estaba ahí. Siempre me negué a ser uno más, aunque cabe decir que muy pocas veces escape al destino de los ignotos, pero no importó, él estaba ahí, al alcance de mi mano, cerca como para tirarle un vaso y acertarle en la cabeza, quizás hubiera sido mejor hacer eso. Palabras que volaron por el aire, y no significaban nada, testigos sudorosos que miraban de cerca. Más sudor. Un beso que no voy a olvidar. Y otro más y luego uno más. Y la despedida. Instinto animal reprimido. Nada había pasado, era bastante irreal todo. Era carnaval y también como en el Sueño de los Héroes tratar de repetir esa noche me va reclamar lo poco de sentimiento que me queda y reservo para atravesar mi vejes.
Me voy a arrepentir, ya me lo advirtieron. Siempre cierro los ojos cuando beso. Pero los abrí esta vez para ver si era terrible la verdad. Sí, lo era. La vida es así de simple y complicada. Los sueños están siempre. Ganar una vez, para variar, sería divertido, eso dicen. Nunca, nunca estuve tan seguro de fracasar, nunca estuve tan seguro de nada en realidad. No hay manera, ni plan que valga. Es jugar este juego. No hay nada, ninguna señal, solo lo que se muy adentro mío, que largamente ha sido probado insuficiente. Quisiera escribir tantas cosas pero no sé de dónde vienen estas palabras, mejor guardarlas para cuando sean útiles o tengan significado para alguien. Muchas veces postergue muchas cosas, deje de lado mil veces miles de obligaciones, me reusé a ser un adulto y pensaba que había un significado, una intención, no era un irresponsable sin causa, creía, creí, hace mucho tiempo que el amor iba a salvar el día. Cuando llegué a colmar todas mis expectativas, volví a perder, pensé que era la última vez. Decidí estar solo y crecer. Dejar las ideas locas del amor y los hombres. Y ahora es todo nuevo, quiero cumplir con lo que prometí, quiero, y lo necesito bastante desesperadamente. Pero un beso cambia las cosas como la luna cambia la marea de noche, cuando todos duermen y nadie le presta atención, solo unos pocos, los que como yo viven en la costa y conocen el agua y no saben nadar, los que podemos ahogarnos con facilidad. Sigo solo y tengo ganas de organizar. Tengo ganas de cumplir con ese precepto moderno, estar bien solo. Y todo lo de más? Tu cara, tu cuerpo, ese único beso. Todavia no esta nada dicho, es que no hay nada que decir, existe un beso, existió una noche de carnaval, la risa que me causa y las ganas que me dan de tocarlo. Es una promesa infundada. Es una locura. Es nada. Pero… también es algo.
lunes, 7 de marzo de 2011
Soñar es para los tontos
" Vos me querías, estoy seguro, pero querías más cosas, querías ver lugares nuevos y conocer personas. Decías que las cosas iban a cambiar, siempre nos esperaba algo mejor decías, para mi estar con vos era la única tranquilidad y lo que ocupaba mis días y todas mis conversaciones..."
Todos los amigos y vecinos tienen la cara desdibujada hoy . Dormí poco pero soñé con vos. Soñe con tu cuerpo y la forma que teníamos de estar desnudos. Las conversaciones sobre la nada. Solía pensar que eras simple, a veces lo pienso aun hoy, solo a veces porque hace mucho tiempo ya me di cuenta que en realidad la simpleza y la ignorancia no son lo mismo, no son lo mismo. Vos corrías rápido y yo miraba mucha televisión. Estaba con mi vista clavaba en el monitor hasta que te vi pasar, eléctrico, obsesionado con tu cuerpo y tu apariencia, tan pequeño en lo físico y sin embargo capaz de llamar tanto la atención. Yo era más simple entonces, porque como cualquiera que te veía pasar por la calle yo también quede cautivado, como pelotudo, con la boca abierta y mi ojo izquierdo medio cerrado, como incrédulo. Al principio no me hablabas nada pero lo poco que me decías me causaba gracia aunque fingía irritación. De a poco fuimos compartiendo más cosas, vos pensabas que te aprovechabas de mí pero me gustaba dejarte ganar. Me gustaban los mates y la hora del almuerzo. Esa mezcla de euforia y nostalgia cuando hablabas de tu papa, era anécdotas inventadas, se notaba, y era conmovedor. Los proyectos que tenias las novias, tantos problemas con esas chicas que me parecían muy patéticas y casi ciegas porque no se daban cuenta el por qué verdadero de tu distracción, luego las comprendí mejor, más tarde. Quería protegerte un poco de todo eso que te angustiaba tanto. Vos buscabas aprobación y yo para aprobar a las personas soy especialmente benévolo. Cuando ya éramos amigos, vos me dabas masajes en los hombros mientras me contabas lo que habías hecho el sábado en el boliche, disfrutaba mucho esos momentos, tus manos en mis hombros y mi cuello, y a veces la espalda también. Vos decías que todo iba a cambiar, que las cosas solo podían mejorar. Estábamos los dos solos, juntos solos. Lo que no sabias de vos, que yo sabía de sobra de ambos, te estaba alejando de todo, y no parecía justo. Veía como te cambiaba la cara cuando llegaba tu mejor amigo yo desaparecía de la escena, quería causar ese efecto en vos, me hubiera gustado, pero nunca lo conseguiría. Un amigo me dice a menudo que no se puede cambiar a la gente, lo cual es una especie de consejo que mucha gente te puede dar en cualquier ámbito, desde un empleado a un novio, no se puede cambiar a la gente, lo particular de lo que decía mi amigo era que él me aconsejaba, no intentarlo. Lo peor que podes hacer, decía, es pretender que alguien que te da algo, te de todo. Lo que me costó tiempo entender, y deduje no sin mucho pesar y esfuerzo, es que las personas dan lo que quieren dar y en todo caso lo que pueden, pero no es culpa de ellos, si no propia, querer mas, querer todo de alguien que no lo ofrece espontáneamente.
Una noche de mucho frio llegaste a tocar el timbre y no tenias a donde ir y te ofrecí mi casa y te quedaste un tiempo, unos días, que se convirtieron en años, el amor es intermitente algunas veces. Nadie se enteraba de nuestros días mirando la nada por la ventana, los domingos eran especiales. Quería que vivieras conmigo, yo si ofrecía todo lo que tenia, y vos no lo querías todo, era demasiado y a vos no te hacía falta. Vos me querías, estoy seguro, pero querías más cosas, querías ver lugares nuevos y conocer personas. Decías que las cosas iban a cambiar, siempre nos esperaba algo mejor decías, para mi estar con vos era la única tranquilidad y lo que ocupaba mis días y todas mis conversaciones.
Los domingos ibas a jugar a la pelota y muchas veces te fui a ver jugar pero como no era el único que iba a verte opte por esperar a que vuelvas, cansado y con ganas de que hiciera masajes que siempre terminaban igual. Habíamos prosperado bastante y ya no había más psicóticas llamando a cada rato por teléfono, yo había dejado todo lo que me distraía para dedicarme a pensar en vos. Reconozco que si no venias a dormir a mí me costaba conciliar el sueño y a menudo lloraba. Te hiciste más grande y yo mas inmaduro. No querías que te vayas pero te fuiste. Ahora estabas en condiciones de estar solo y tenías más personas que te ayudaban. Veía las cosas cambiar a mí alrededor pero yo seguía igual. Vos me dijiste que no me querías lastimar que me querías mucho que disfrutabas estar conmigo…pero.
Tan joven como eras querías llegar pronto a tener tu vida definida, yo puse en espera el resto del mundo solo para mirarte y ver cómo te alejabas para buscar el destino: Un familia, hijos, un hogar que tus viejos (no) te dieron. Y la coherencia que me faltaba ahí estaba, en mi cara, y clavada en mí pecho. El sexo fue muy malo ese día, y me volviste a decir que no querías lastimarme, que me querías de verdad, pero no era suficiente querer, había otros objetivos que te planteabas y que querías conseguir.
Seguí pensando mucho en vos. Seguí esperándote. Busque hombres parecidos a vos, pero no había ninguno. Lloraba y no salía más que para trabajar, no estudiaba, ni cumplía con ninguno de mis compromisos sociales, llevaba tu foto en mi billetera y si alguien me preguntaba decía que estábamos muy bien juntos.
Pasaron los años y no nos vimos mas, salvo cuando alguna tragedia acaecida a alguna persona en común nos reunía en el mismo lugar, pero nunca estábamos solos. Con el tiempo deje de llorar. Me reconforta pensar que, después de todo, era verdad, que lo querías para tu vida era mujer e hijos y lo conseguiste, Me pregunto si sos feliz, pero lo que uno espera de la vida y lo que lucha por conseguir no siempre dan como resultado la felicidad. Quizás si te hubieras quedado conmigo no seriamos felices. A veces creo que nunca en la vida uno sabe qué camino tomar, y por más que pensemos y pensemos, lo que elegimos no necesariamente va a conducirnos a la paz del corazón acompañado. No es el amor la respuesta a nada, solo miles y miles de preguntas que nos ponen inquietos. Sigo buscando y a lo mejor es la hora de ponerme algunos objetivos más terrenales. Siempre creí que el amor de mi vida, entre otras cosas, iba a ser un amor correspondido. A esta altura lo dudo un poco, tal vez fuiste vos, en la sencillez del sexo a diario, en la expectativa constante, en el dolor de no poder tocarte, en las caricias que al principio prometieron lo que luego cumplimos por tanto tiempo. La inocencia, la inmadurez. Sueño con vos y me doy cuenta que hay cosas que no se olvidan mas, y está bien que así sea. El amor de mi vida, quiero decir el que experimente a lo largo de mi vida, siempre fue intenso, muchas veces breve. Pienso que los sueños están hechos de eso, por tal motivo son tan reales, por eso me parece que te toco de verdad y que escucho tu risa de nuevo y no me despierto triste sino con una sonrisa.
Todos los amigos y vecinos tienen la cara desdibujada hoy . Dormí poco pero soñé con vos. Soñe con tu cuerpo y la forma que teníamos de estar desnudos. Las conversaciones sobre la nada. Solía pensar que eras simple, a veces lo pienso aun hoy, solo a veces porque hace mucho tiempo ya me di cuenta que en realidad la simpleza y la ignorancia no son lo mismo, no son lo mismo. Vos corrías rápido y yo miraba mucha televisión. Estaba con mi vista clavaba en el monitor hasta que te vi pasar, eléctrico, obsesionado con tu cuerpo y tu apariencia, tan pequeño en lo físico y sin embargo capaz de llamar tanto la atención. Yo era más simple entonces, porque como cualquiera que te veía pasar por la calle yo también quede cautivado, como pelotudo, con la boca abierta y mi ojo izquierdo medio cerrado, como incrédulo. Al principio no me hablabas nada pero lo poco que me decías me causaba gracia aunque fingía irritación. De a poco fuimos compartiendo más cosas, vos pensabas que te aprovechabas de mí pero me gustaba dejarte ganar. Me gustaban los mates y la hora del almuerzo. Esa mezcla de euforia y nostalgia cuando hablabas de tu papa, era anécdotas inventadas, se notaba, y era conmovedor. Los proyectos que tenias las novias, tantos problemas con esas chicas que me parecían muy patéticas y casi ciegas porque no se daban cuenta el por qué verdadero de tu distracción, luego las comprendí mejor, más tarde. Quería protegerte un poco de todo eso que te angustiaba tanto. Vos buscabas aprobación y yo para aprobar a las personas soy especialmente benévolo. Cuando ya éramos amigos, vos me dabas masajes en los hombros mientras me contabas lo que habías hecho el sábado en el boliche, disfrutaba mucho esos momentos, tus manos en mis hombros y mi cuello, y a veces la espalda también. Vos decías que todo iba a cambiar, que las cosas solo podían mejorar. Estábamos los dos solos, juntos solos. Lo que no sabias de vos, que yo sabía de sobra de ambos, te estaba alejando de todo, y no parecía justo. Veía como te cambiaba la cara cuando llegaba tu mejor amigo yo desaparecía de la escena, quería causar ese efecto en vos, me hubiera gustado, pero nunca lo conseguiría. Un amigo me dice a menudo que no se puede cambiar a la gente, lo cual es una especie de consejo que mucha gente te puede dar en cualquier ámbito, desde un empleado a un novio, no se puede cambiar a la gente, lo particular de lo que decía mi amigo era que él me aconsejaba, no intentarlo. Lo peor que podes hacer, decía, es pretender que alguien que te da algo, te de todo. Lo que me costó tiempo entender, y deduje no sin mucho pesar y esfuerzo, es que las personas dan lo que quieren dar y en todo caso lo que pueden, pero no es culpa de ellos, si no propia, querer mas, querer todo de alguien que no lo ofrece espontáneamente.
Una noche de mucho frio llegaste a tocar el timbre y no tenias a donde ir y te ofrecí mi casa y te quedaste un tiempo, unos días, que se convirtieron en años, el amor es intermitente algunas veces. Nadie se enteraba de nuestros días mirando la nada por la ventana, los domingos eran especiales. Quería que vivieras conmigo, yo si ofrecía todo lo que tenia, y vos no lo querías todo, era demasiado y a vos no te hacía falta. Vos me querías, estoy seguro, pero querías más cosas, querías ver lugares nuevos y conocer personas. Decías que las cosas iban a cambiar, siempre nos esperaba algo mejor decías, para mi estar con vos era la única tranquilidad y lo que ocupaba mis días y todas mis conversaciones.
Los domingos ibas a jugar a la pelota y muchas veces te fui a ver jugar pero como no era el único que iba a verte opte por esperar a que vuelvas, cansado y con ganas de que hiciera masajes que siempre terminaban igual. Habíamos prosperado bastante y ya no había más psicóticas llamando a cada rato por teléfono, yo había dejado todo lo que me distraía para dedicarme a pensar en vos. Reconozco que si no venias a dormir a mí me costaba conciliar el sueño y a menudo lloraba. Te hiciste más grande y yo mas inmaduro. No querías que te vayas pero te fuiste. Ahora estabas en condiciones de estar solo y tenías más personas que te ayudaban. Veía las cosas cambiar a mí alrededor pero yo seguía igual. Vos me dijiste que no me querías lastimar que me querías mucho que disfrutabas estar conmigo…pero.
Tan joven como eras querías llegar pronto a tener tu vida definida, yo puse en espera el resto del mundo solo para mirarte y ver cómo te alejabas para buscar el destino: Un familia, hijos, un hogar que tus viejos (no) te dieron. Y la coherencia que me faltaba ahí estaba, en mi cara, y clavada en mí pecho. El sexo fue muy malo ese día, y me volviste a decir que no querías lastimarme, que me querías de verdad, pero no era suficiente querer, había otros objetivos que te planteabas y que querías conseguir.
Seguí pensando mucho en vos. Seguí esperándote. Busque hombres parecidos a vos, pero no había ninguno. Lloraba y no salía más que para trabajar, no estudiaba, ni cumplía con ninguno de mis compromisos sociales, llevaba tu foto en mi billetera y si alguien me preguntaba decía que estábamos muy bien juntos.
Pasaron los años y no nos vimos mas, salvo cuando alguna tragedia acaecida a alguna persona en común nos reunía en el mismo lugar, pero nunca estábamos solos. Con el tiempo deje de llorar. Me reconforta pensar que, después de todo, era verdad, que lo querías para tu vida era mujer e hijos y lo conseguiste, Me pregunto si sos feliz, pero lo que uno espera de la vida y lo que lucha por conseguir no siempre dan como resultado la felicidad. Quizás si te hubieras quedado conmigo no seriamos felices. A veces creo que nunca en la vida uno sabe qué camino tomar, y por más que pensemos y pensemos, lo que elegimos no necesariamente va a conducirnos a la paz del corazón acompañado. No es el amor la respuesta a nada, solo miles y miles de preguntas que nos ponen inquietos. Sigo buscando y a lo mejor es la hora de ponerme algunos objetivos más terrenales. Siempre creí que el amor de mi vida, entre otras cosas, iba a ser un amor correspondido. A esta altura lo dudo un poco, tal vez fuiste vos, en la sencillez del sexo a diario, en la expectativa constante, en el dolor de no poder tocarte, en las caricias que al principio prometieron lo que luego cumplimos por tanto tiempo. La inocencia, la inmadurez. Sueño con vos y me doy cuenta que hay cosas que no se olvidan mas, y está bien que así sea. El amor de mi vida, quiero decir el que experimente a lo largo de mi vida, siempre fue intenso, muchas veces breve. Pienso que los sueños están hechos de eso, por tal motivo son tan reales, por eso me parece que te toco de verdad y que escucho tu risa de nuevo y no me despierto triste sino con una sonrisa.
lunes, 7 de febrero de 2011
Acordate de mi!
"...no quiero sumar ningún recuerdo a los que ya tengo y todavía no ordene en alguna de las categorías que existen cuando uno clasifica su vida. Ahora está todo junto, todo a la vez, todo mezclado. Necesito un poco de orden..."
Borr mensajes viejos de mi teléfono celular, para no leer como, en otros tiempos, había constantes buenos deseos para mi, para no ver que hubo una vez en que alguien me deseaba buenas noches y buenos días, alguien que era lo último en lo que pensaba al ir a dormir y lo primero que necesitaba a la mañana, incluso en la madrugada, si a caso me despertaba para ir al baño, pensaba que era la mañana y miraba mi celular para ver si ya alguien, ese alguien, se había acordado de mí. No quiero leer mas eso, solo quiero leer libros. Borre los números de la agenda de mi teléfono celular, para no mandar mensajes desesperados cuando, en mi afán por olvidar, solo recuerdo como era siempre esperar respuesta a mis mensajes de texto y obtenerla, e intento volver al pasado, grato pasado, como siempre es el pasado comparado con el ingrato presente, también llamado realidad. Deje de beber, porque alcoholizado mi carácter se presta más al cuestionamiento de ciertas decisiones que he tomado, pero más cuestiona aún las decisiones que tomaron algunos sobre mi persona y no lo solo los cuestiono sino que exijo resarcimiento, en vano, si es que es necesaria esta aclaración. Cuando borracho vuelvo a casa, siempre pienso que era divertido estar borracho antes y ahora es solo una forma de traer la melancolía del domingo a cualquier otro día de la semana cuando sea necesaria, como es necesario afrontar el cruel destino, cuanto más tarde peor (la opción cuanto antes mejor no parece tener ningún significado en mi vida), siempre es mas tarde, siempre es tarde, pero es el tiempo justo de pensar que la verdad no tiene remedio, aunque contrariamente al saber popular, creo que la verdad muchas veces ofende, o cuando menos, ofusca.¨
Ahora parece que es un gran paso, para cortar los lazos con alguien, ser capaz de eliminarlo de facebook, uno ha pensado cuan seria era la ruptura con alguien al ver que ya no estábamos conectados, que no éramos mas “amigos”. Es todo un paso en una relación (fallida) el deshacer lo que facebook había unido. Quien no recibió el llamado indignado de algún amigo (cuando estábamos tan bien parados en la vida que éramos capaces de aconsejar calma a los menos afortunados) preocupadísimo de que tal o cual pelotudo los había eliminado, o peor, el olvido, la nada misma, a dimensión fantasma desde donde ni Superman puede volver, el fulano amado lo había bloqueado!!. Con tanta importancia que cobra el tema, pasé a borrar a personas de facebook, por lo tanto, de mi vida. Es así que no voy a estar más a un clic de distancia (bueno, voy a estar a dos) de sus novedades, noviazgos nuevos, fotos maravillosas de paseos por el tigre o los festejos del año nuevo Chino en Belgrano, parece una distancia mucho mayor sin embargo.
No voy a los lugares donde seguramente lo voy a encontrar, porque siempre, pero siempre, siempre, si te descuidas tan solo un momento, lo vas a ver en brazos de otros, y ese descuido, que surgió seguramente porque pensaste que ya lo habías superado (aunque con argumentos cuestionables), se vuelve una fuerza más poderosa que la gravedad, fuerza que ejerce su poder en varias direcciones a la vez, cuando entras te lleva a verlo de lejos, por solo unos segundos te impide ver a nadie más, especialmente al muchacho que lo sostiene del hombro (por algún motivo mis ex me dejan por gente muy alta), cuando lo viste, miras a la salida de emergencia más próxima, cuando volvés a mirar ya no está, no está él ni el alto que estaba con él, cuando corres a la puerta, para irte sin saludar, te lo chocas si o si, te lo chocas, si o si, lo saludas y ya no podes irte impune, ahora tenés que convivir con el (ellos) todo la noche, o por lo menos una cantidad razonable de horas, para que la gente (y los gays) no piensen que te estás yendo a causa del (siempre desafortunado) encuentro con un ex del cual te separaste en buenos términos(“buenos términos”), esas cosas que la gente moderna se empeña en hacer, y yo , que quiero ser moderno, siempre hago.
Ahora no veo sus fotos, no puedo comunicarme con él, ni me lo quiero cruzar, pero como hago para olvidarme?
Olvidarse, tal vez no se puede. A lo mejor es simplemente aprender que las personas tienen sus propios planes y que muchos (todos) de esos planes simplemente no nos incluyen. Quisiera poder borrar de mi mente a esos individuos, quisiera que fuera tan simple como eliminar su número de mi celular, pero nada es así, si pudiera borrarlo sin más, me estaría perdiendo de todos esos recuerdos, todas esas cosas que nos hacen sonreír cuando pasamos por los mismos lugares que recorríamos juntos, me olvidaría también de que soy capaz de amar y ser amado( nunca en ese orden, nunca al mismo tiempo), pensar que podrían haber sido distintas las cosas me lleva mucho tiempo por día, por eso quiero achicar un poco la cantidad de actividades que tengo, no quiero sumar ningún recuerdo a los que ya tengo y todavía no ordene en alguna de las categorías que existen cuando uno clasifica su vida. Ahora está todo junto, todo a la vez, todo mezclado. Necesito un poco de orden, necesito empezar de nuevo. Por lo pronto no lo llamo, no lo busco (sigo, sin embargo, sobresaltándome si suena mi celular con un mensaje)
Borr mensajes viejos de mi teléfono celular, para no leer como, en otros tiempos, había constantes buenos deseos para mi, para no ver que hubo una vez en que alguien me deseaba buenas noches y buenos días, alguien que era lo último en lo que pensaba al ir a dormir y lo primero que necesitaba a la mañana, incluso en la madrugada, si a caso me despertaba para ir al baño, pensaba que era la mañana y miraba mi celular para ver si ya alguien, ese alguien, se había acordado de mí. No quiero leer mas eso, solo quiero leer libros. Borre los números de la agenda de mi teléfono celular, para no mandar mensajes desesperados cuando, en mi afán por olvidar, solo recuerdo como era siempre esperar respuesta a mis mensajes de texto y obtenerla, e intento volver al pasado, grato pasado, como siempre es el pasado comparado con el ingrato presente, también llamado realidad. Deje de beber, porque alcoholizado mi carácter se presta más al cuestionamiento de ciertas decisiones que he tomado, pero más cuestiona aún las decisiones que tomaron algunos sobre mi persona y no lo solo los cuestiono sino que exijo resarcimiento, en vano, si es que es necesaria esta aclaración. Cuando borracho vuelvo a casa, siempre pienso que era divertido estar borracho antes y ahora es solo una forma de traer la melancolía del domingo a cualquier otro día de la semana cuando sea necesaria, como es necesario afrontar el cruel destino, cuanto más tarde peor (la opción cuanto antes mejor no parece tener ningún significado en mi vida), siempre es mas tarde, siempre es tarde, pero es el tiempo justo de pensar que la verdad no tiene remedio, aunque contrariamente al saber popular, creo que la verdad muchas veces ofende, o cuando menos, ofusca.¨
Ahora parece que es un gran paso, para cortar los lazos con alguien, ser capaz de eliminarlo de facebook, uno ha pensado cuan seria era la ruptura con alguien al ver que ya no estábamos conectados, que no éramos mas “amigos”. Es todo un paso en una relación (fallida) el deshacer lo que facebook había unido. Quien no recibió el llamado indignado de algún amigo (cuando estábamos tan bien parados en la vida que éramos capaces de aconsejar calma a los menos afortunados) preocupadísimo de que tal o cual pelotudo los había eliminado, o peor, el olvido, la nada misma, a dimensión fantasma desde donde ni Superman puede volver, el fulano amado lo había bloqueado!!. Con tanta importancia que cobra el tema, pasé a borrar a personas de facebook, por lo tanto, de mi vida. Es así que no voy a estar más a un clic de distancia (bueno, voy a estar a dos) de sus novedades, noviazgos nuevos, fotos maravillosas de paseos por el tigre o los festejos del año nuevo Chino en Belgrano, parece una distancia mucho mayor sin embargo.
No voy a los lugares donde seguramente lo voy a encontrar, porque siempre, pero siempre, siempre, si te descuidas tan solo un momento, lo vas a ver en brazos de otros, y ese descuido, que surgió seguramente porque pensaste que ya lo habías superado (aunque con argumentos cuestionables), se vuelve una fuerza más poderosa que la gravedad, fuerza que ejerce su poder en varias direcciones a la vez, cuando entras te lleva a verlo de lejos, por solo unos segundos te impide ver a nadie más, especialmente al muchacho que lo sostiene del hombro (por algún motivo mis ex me dejan por gente muy alta), cuando lo viste, miras a la salida de emergencia más próxima, cuando volvés a mirar ya no está, no está él ni el alto que estaba con él, cuando corres a la puerta, para irte sin saludar, te lo chocas si o si, te lo chocas, si o si, lo saludas y ya no podes irte impune, ahora tenés que convivir con el (ellos) todo la noche, o por lo menos una cantidad razonable de horas, para que la gente (y los gays) no piensen que te estás yendo a causa del (siempre desafortunado) encuentro con un ex del cual te separaste en buenos términos(“buenos términos”), esas cosas que la gente moderna se empeña en hacer, y yo , que quiero ser moderno, siempre hago.
Ahora no veo sus fotos, no puedo comunicarme con él, ni me lo quiero cruzar, pero como hago para olvidarme?
Olvidarse, tal vez no se puede. A lo mejor es simplemente aprender que las personas tienen sus propios planes y que muchos (todos) de esos planes simplemente no nos incluyen. Quisiera poder borrar de mi mente a esos individuos, quisiera que fuera tan simple como eliminar su número de mi celular, pero nada es así, si pudiera borrarlo sin más, me estaría perdiendo de todos esos recuerdos, todas esas cosas que nos hacen sonreír cuando pasamos por los mismos lugares que recorríamos juntos, me olvidaría también de que soy capaz de amar y ser amado( nunca en ese orden, nunca al mismo tiempo), pensar que podrían haber sido distintas las cosas me lleva mucho tiempo por día, por eso quiero achicar un poco la cantidad de actividades que tengo, no quiero sumar ningún recuerdo a los que ya tengo y todavía no ordene en alguna de las categorías que existen cuando uno clasifica su vida. Ahora está todo junto, todo a la vez, todo mezclado. Necesito un poco de orden, necesito empezar de nuevo. Por lo pronto no lo llamo, no lo busco (sigo, sin embargo, sobresaltándome si suena mi celular con un mensaje)
jueves, 27 de enero de 2011
Todo
"Veo el amor diferente en estos días. Lo veo incondicional, no la pareja, no es lo mismo amor que fidelidad, no es tranquilidad tampoco, si no un derrame constante de emoción, son lagrimas también, es sufrimiento, es estar vivo y morir un poco, pero más que nada el amor es amistad, es proteger, es desprenderse, es creer en lo que el otro cree..."
Todo , pero todo todo, cambia. A diferencia de lo que creen algunos sabios naturalistas, yo no considero que sea un cambio constante, para mi es una transformación súbita, como doblar la esquina, en definitiva vas hacia eso, pero no sabes que habrá a la vuelta, por más que hagas el camino todos los días.
Eso es lo q pasa, cambias, y no sabes que va a pasar aunque hayas planeado el cambio por mucho tiempo. Las cosas cambian y las personas cambian. Y a veces es solo cambiar para volver a ser lo que nunca deberías haber dejado de ser (cuando digo a veces, quiero decir de a ratos). Hubo un tiempo, indudablemente, en el que fuiste feliz, fueron esos días en que no estabas pendiente de tu pelo, o la falta de él, ni de tu panza, y te reías de otras cosas, había cierta inocencia, no tiene que ver con la edad, tiene que ver con cierto estado de gracia, con un sentimiento que ocupa mucho espacio y no deje entrar nada más. Sos vos y tu corazón, y en tu corazón el sentimiento, que es una persona. Silbabas bajito mientras caminabas, muchas veces con las manos en los bolcillos, muchas más fumando un porro antes de volver a casa, sonreías, comías con ganas las comidas más sencillas y estabas admirado del sabor de algo tan simple, como cuando descubriste los besos de lengua, como cuando tuviste sexo la primera vez. En el tiempo de la felicidad, hiciste amigos, hace muchos años, tantos, que ellos no se acuerdan de la circunstancia, de aquella alegría q te rodeaba y te impulsaba a conocer nuevas personas, ellos creen sin la menor duda que siempre tuviste el humor de mierda que tenés ahora, y que siempre decías la cantidad de malas palabras que decís ahora. Los tiempos del amor que nunca van a volver son un recuerdo, que puede estar a la vuelta de la esquina o puede aparecer si tan solo cambias un poco y haces un poco de espacio para compartir recuerdos nuevos.
Si pudieras ver con los ojos de antes a las personas que amas ahora y antes despreciaste… si recapacitar cambiara lo que hiciste, sería otra la historia, seria presente la historia, no historia.
Si tenés suerte, como yo la tengo, podes recordar bien claro que alguna vez fuiste un ser humano, que alguien te miraba a los ojos, y alguien creía en vos, aun a pesar tuyo, si tenés mucha suerte, como yo la tengo (a veces), podes ver todavía a esa persona, y podes verte a vos mismo en sus ojos, como si el tiempo no hubiera pasado. Y sabes que sigue creyendo en vos, y vos tenés ganas de creer en vos mismo, porque siempre supiste, aunque muy pocas veces los admitís, que por lo general el que te ama, espera lo mejor para vos, aun mucho tiempo después.
Idealizar a los amores del pasado es el derecho de todos, el trauma de algunos, o simplemente justicia. Pasa mucho, bueno no lo sé en realidad, pero pasa. Cambiar porque se lo debes a alguien, es un compromiso tan grande, y a la vez sabes que cambiar, en realidad, no cambia nada. Lo que paso esta inmóvil para siempre, no cambia, el cambio siempre es para después, para uno mismo.
Veo el amor diferente en estos días. Lo que es incondicional, no la pareja, no es lo mismo amor que fidelidad, no es tranquilidad tampoco, si no un derrame constante de emoción, son lagrimas también, es sufrimiento, es estar vivo y morir un poco, pero más que nada el amor es amistad, es proteger, es desprenderse, es creer en lo que el otro cree, incluso si eso en lo que el otro cree sos vos o los dos. Es estar juntos, “estar” como dice un amigo, no hace falta casarse o convivir, se trata de estar, te acordás cuando dormíamos en un colchón en el suelo? Te acordás? Eran los tiempos en los que no había mesa ni sillas, pero había alfombra y almohadones y podíamos ver todas las películas que quisiéramos en VHS, estaban los chicos y todavía no hablaban y de a poco fuimos creciendo, y aprendimos las cosas que ahora no aplicamos, cometimos los errores.
Ahora, cuando vuelvo a la casa donde vivíamos, veo las cosas distintas, éramos personas diferentes, ¡éramos flacos!, pero también éramos más idealistas, me pregunto cuándo cambio todo. Fue de repente evidentemente. Lo que me espera a la vuelta de la esquina es incierto, puede terminar la vida cuando el reloj de las 4, pero aunque no sepa que pasa mañana sé que puedo volver a casa y descansar cuando quiera, se que por más cansado de llorar que este voy a reírme si te veo. Toda cambia, todo cambia de repente, pero, en el corazón tenemos un lugar familiar que permanece, algunos lo podemos ver, otros deberán esperan más tiempo, llegar más lejos antes de poder emprender el viaje de vuelta. Tengo suerte supongo, después de tanto pesimismo, ahora sé que tengo suerte.
Todo , pero todo todo, cambia. A diferencia de lo que creen algunos sabios naturalistas, yo no considero que sea un cambio constante, para mi es una transformación súbita, como doblar la esquina, en definitiva vas hacia eso, pero no sabes que habrá a la vuelta, por más que hagas el camino todos los días.
Eso es lo q pasa, cambias, y no sabes que va a pasar aunque hayas planeado el cambio por mucho tiempo. Las cosas cambian y las personas cambian. Y a veces es solo cambiar para volver a ser lo que nunca deberías haber dejado de ser (cuando digo a veces, quiero decir de a ratos). Hubo un tiempo, indudablemente, en el que fuiste feliz, fueron esos días en que no estabas pendiente de tu pelo, o la falta de él, ni de tu panza, y te reías de otras cosas, había cierta inocencia, no tiene que ver con la edad, tiene que ver con cierto estado de gracia, con un sentimiento que ocupa mucho espacio y no deje entrar nada más. Sos vos y tu corazón, y en tu corazón el sentimiento, que es una persona. Silbabas bajito mientras caminabas, muchas veces con las manos en los bolcillos, muchas más fumando un porro antes de volver a casa, sonreías, comías con ganas las comidas más sencillas y estabas admirado del sabor de algo tan simple, como cuando descubriste los besos de lengua, como cuando tuviste sexo la primera vez. En el tiempo de la felicidad, hiciste amigos, hace muchos años, tantos, que ellos no se acuerdan de la circunstancia, de aquella alegría q te rodeaba y te impulsaba a conocer nuevas personas, ellos creen sin la menor duda que siempre tuviste el humor de mierda que tenés ahora, y que siempre decías la cantidad de malas palabras que decís ahora. Los tiempos del amor que nunca van a volver son un recuerdo, que puede estar a la vuelta de la esquina o puede aparecer si tan solo cambias un poco y haces un poco de espacio para compartir recuerdos nuevos.
Si pudieras ver con los ojos de antes a las personas que amas ahora y antes despreciaste… si recapacitar cambiara lo que hiciste, sería otra la historia, seria presente la historia, no historia.
Si tenés suerte, como yo la tengo, podes recordar bien claro que alguna vez fuiste un ser humano, que alguien te miraba a los ojos, y alguien creía en vos, aun a pesar tuyo, si tenés mucha suerte, como yo la tengo (a veces), podes ver todavía a esa persona, y podes verte a vos mismo en sus ojos, como si el tiempo no hubiera pasado. Y sabes que sigue creyendo en vos, y vos tenés ganas de creer en vos mismo, porque siempre supiste, aunque muy pocas veces los admitís, que por lo general el que te ama, espera lo mejor para vos, aun mucho tiempo después.
Idealizar a los amores del pasado es el derecho de todos, el trauma de algunos, o simplemente justicia. Pasa mucho, bueno no lo sé en realidad, pero pasa. Cambiar porque se lo debes a alguien, es un compromiso tan grande, y a la vez sabes que cambiar, en realidad, no cambia nada. Lo que paso esta inmóvil para siempre, no cambia, el cambio siempre es para después, para uno mismo.
Veo el amor diferente en estos días. Lo que es incondicional, no la pareja, no es lo mismo amor que fidelidad, no es tranquilidad tampoco, si no un derrame constante de emoción, son lagrimas también, es sufrimiento, es estar vivo y morir un poco, pero más que nada el amor es amistad, es proteger, es desprenderse, es creer en lo que el otro cree, incluso si eso en lo que el otro cree sos vos o los dos. Es estar juntos, “estar” como dice un amigo, no hace falta casarse o convivir, se trata de estar, te acordás cuando dormíamos en un colchón en el suelo? Te acordás? Eran los tiempos en los que no había mesa ni sillas, pero había alfombra y almohadones y podíamos ver todas las películas que quisiéramos en VHS, estaban los chicos y todavía no hablaban y de a poco fuimos creciendo, y aprendimos las cosas que ahora no aplicamos, cometimos los errores.
Ahora, cuando vuelvo a la casa donde vivíamos, veo las cosas distintas, éramos personas diferentes, ¡éramos flacos!, pero también éramos más idealistas, me pregunto cuándo cambio todo. Fue de repente evidentemente. Lo que me espera a la vuelta de la esquina es incierto, puede terminar la vida cuando el reloj de las 4, pero aunque no sepa que pasa mañana sé que puedo volver a casa y descansar cuando quiera, se que por más cansado de llorar que este voy a reírme si te veo. Toda cambia, todo cambia de repente, pero, en el corazón tenemos un lugar familiar que permanece, algunos lo podemos ver, otros deberán esperan más tiempo, llegar más lejos antes de poder emprender el viaje de vuelta. Tengo suerte supongo, después de tanto pesimismo, ahora sé que tengo suerte.
sábado, 15 de enero de 2011
Cerrar
“Era inocente no hace mucho tiempo, y ahora soy siempre culpable. Una vez fui la víctima, pero ahora siempre soy el que mata, el que despide, el que arruina, el que no siembra lo que cosecha, el que convence y se desencanta y desencanta”
Cerrar.La cosas que me molestan están siempre ahí, son siempre iguales y siempre son diferentes. Cuando estoy con alguien muchas veces no entiendo como alguien así de especial puede ver algo especial en. Mi especialidad, creo, no está a la vista. La gente me confunde con otros, me confunde con personas que yo quisiera ser. Tal vez les miento y los persuado, no creo que lo inventen, en algún lugar el mito empieza. Con el tiempo se dan cuenta, me parece y de alguna manera descubren lo difícil que puede ser entender de lo que estoy hablando cuando hablo y cuando les hablo. Si tuviera que convencer a alguien de quedarse conmigo le diría que soy macanudo. Pero a la gente eso no le importa. Lo que soy realmente es más complejo, pero si sirve para después quizás aquí lo pueda explicar.
Toda mi vida pensé que era complicado vivir, ser, permanecer. Me cuesta entender cuando las personas me dicen que no. Como crecí sin ningún límite, soy lo que se dice un malcriado. No sé lo que es NO, ni entiendo porque las personas no me complacen cuando lo único que quiero es que se queden conmigo. Cuando sos adulto te encontras con que nadie suaviza sus decisiones ni te avisa con un tiempo prudencial, ni te disuelve la aspirina en agua y azúcar. Los otros adultos viven su vida y toman sus decisiones y no piensan en que me pueden afectar. Por qué habrían de hacerlo de cualquier manera? Como cambian las cosas de un día para el otro. Como abrir los ojos, girar la cabeza, ponerme los anteojos (que no uso en público), leer cambia mi vida, todas esas cosas cambian mi vida, la cambian solo para que no cambie, solo para volver al mismo lugar, para seguir siendo la misma vida de la misma persona. Para volver al mismo lugar una y otra vez.
Soy malcriado, soy egoísta, me disperso, me asusto y me paralizo. No quiero confrontar, me escondo y niego lo que me hace llorar con la esperanza de que desaparezca, me quedo solo maldiciendo mi suerte. Lloro en la obscuridad, lloro a la luz del día. Miento para no herir y siempre termino hiriendo a todos por decir la verdad. No se encontrar explicaciones. Actúo por impulsos que no tengo idea donde se originan. Me gustan las personas que hablan del amor, me gustan las personas que piensan, me gustaría no hablar tanto de amor, me gustaría pensar un poco más. A veces creo que soy muy feo y gordo, a veces creo que soy más lindo que alguien, y otras veces soy tan lindo que me creo que puedo seducir hombres hermosos. A veces como tanto que quedo tirado en el piso, a veces no siento mi brazo izquierdo como si no lo tuviera. No quiero dejar a nadie y no quiero que me dejen los que quiero. Me gusta ser amigo de las personas que son más inteligentes que yo, para poder aprender. Me gusta hacer reír a las personas, me hace sentir bien. Odio cuando no ven que estoy sufriendo, disimulo muy bien cuando algo me afecta. Me enamoro siempre a destiempo. Me decepciono fácilmente. Miro mucho por la ventana. La parte del día que más me gusta es cuando voy de casa al trabajo escuchando música, es el único momento en el que no estoy en obligación de hacer nada más que pensar mientras trascurre el viaje. Pienso e imagino cómo sería mi vida si fuera diferente. Siempre hay alguien conmigo, siempre también hay un perro, siempre una casa con jardín, muchas veces hay una fiesta, baile, y regalos. De tanto en tanto pienso en como seria la vida con esa persona, como sería si yo fuera normal y pudiera hacer feliz a alguien. Otras veces vuelvo muy atrás de mi cabeza y rescato esos días de verano, esas fiestas de año nuevo comiendo helado en la pileta, y esos primeros de enero bajando las escaleras corriendo, cuando las cosas eran nuevas y estas ideas que tengo ahora solo eran parte del subconsciente. Vuelve el año nuevo, lo que paso aquel primero de enero. Siempre está, siempre está Quilmes, la plaza, Will Smith y una de vampiros y los besos en el cuello, como te caíste y como te hiciste la cicatriz en la nariz, las llamadas perdidas y el corazón roto, pero elijo detenerme antes de ese final, o llego al centro y me bajo del bondi
Era inocente no hace mucho tiempo, y ahora soy siempre culpable. Una vez fui la víctima, pero ahora siempre soy el que mata, el que despide, el que arruina, el que no siembra lo que cosecha, el que convence y se desencanta y desencanta. Me gusta escuchar canciones que le gustan a todo el mundo, y algunas que no conoce nadie, la canciones que me gustan hablan de amor, de perdidas, y a veces, de redención. A veces las canto y otras veces simplemente las escucho una y otra vez lo que dura el viaje. Tengo imaginación, siento pasión por las personas, también soy honesto y tengo sentido critico. Miro la vida pasar y algunos meses al año como comida sana. Puedo viajar al otro lado del mundo solo para decirte que te quiero, quizás soy mejor amigo de mucha gente. Me gusta que se discuta a quien prefiero. Me gusta hacerte sonreir. Siempre estoy predispuesto a escuchar y a dar mi opion, trato de aprender de las opiniones de los demás y las repito como si fueran propias, porque esa es la confianza que me generan las personas. No me gusta la gente que tiene buen humor todo el tiempo. La gente que dice malas palabras me gusta mas que la gente que baja la voz para decir “la concha de tu madre”. Quiero a mi familia y me llevo bien con mis sobrinos. Se que quiero formar una familia propia.
Tengo nuevas historias a las que volver mientras voy o vuelvo de Buenos Aires, historias que tienen finales felices en mi cabeza y que en la vida real tienen finales felices también (solo que no para mí), son finales que son comienzos, gente que quiero que quiere a otros, otros que seguramente son mas lindos que yo(así es como me siento hoy), mejores personas, o más jóvenes, o simplemente eligieron bien y consiguieron lo que se proponían siendo honestos consigo mismos, estas historias que quedan en mi , que por ahora son recuerdo pero quizás luego sean un sueño de lo que me gustaría ser. Personas que me ven y siguen de largo, en mis ideas me miran y se olvidan del mal que hice, o me perdonan y vuelven, se quedan para ver qué pasa, me ayudan, me curan. Solíamos decir que hacíamos llover, solías pedirme que me quede con vos hasta que dejaste de pedírmelo, pero en la vida que imagino siempre llueve y siempre estás conmigo, y somos gente de la lluvia y el cielo nublado. Y nos gustan a los dos los días fríos y yo sigo con vos y no te lastimo y el color gris no es solo un color. En mi mente todo sale bien y encuentro la manera de no cometer siempre el mismo error. En mi vida, la del día a día, solo quedan unas calles vacías, Av. Corrientes sin autos y veredas sin gente. Volver a Quilmes, de donde soy, dejar la ciudad por un tiempito, dejar de leer el libro que estoy leyendo (aunque no lo termine aun) y empezar a contar de nuevo, una historia conocida pero que sea nueva, con final que no sea el de siempre. Un final distinto.
Cerrar.La cosas que me molestan están siempre ahí, son siempre iguales y siempre son diferentes. Cuando estoy con alguien muchas veces no entiendo como alguien así de especial puede ver algo especial en. Mi especialidad, creo, no está a la vista. La gente me confunde con otros, me confunde con personas que yo quisiera ser. Tal vez les miento y los persuado, no creo que lo inventen, en algún lugar el mito empieza. Con el tiempo se dan cuenta, me parece y de alguna manera descubren lo difícil que puede ser entender de lo que estoy hablando cuando hablo y cuando les hablo. Si tuviera que convencer a alguien de quedarse conmigo le diría que soy macanudo. Pero a la gente eso no le importa. Lo que soy realmente es más complejo, pero si sirve para después quizás aquí lo pueda explicar.
Toda mi vida pensé que era complicado vivir, ser, permanecer. Me cuesta entender cuando las personas me dicen que no. Como crecí sin ningún límite, soy lo que se dice un malcriado. No sé lo que es NO, ni entiendo porque las personas no me complacen cuando lo único que quiero es que se queden conmigo. Cuando sos adulto te encontras con que nadie suaviza sus decisiones ni te avisa con un tiempo prudencial, ni te disuelve la aspirina en agua y azúcar. Los otros adultos viven su vida y toman sus decisiones y no piensan en que me pueden afectar. Por qué habrían de hacerlo de cualquier manera? Como cambian las cosas de un día para el otro. Como abrir los ojos, girar la cabeza, ponerme los anteojos (que no uso en público), leer cambia mi vida, todas esas cosas cambian mi vida, la cambian solo para que no cambie, solo para volver al mismo lugar, para seguir siendo la misma vida de la misma persona. Para volver al mismo lugar una y otra vez.
Soy malcriado, soy egoísta, me disperso, me asusto y me paralizo. No quiero confrontar, me escondo y niego lo que me hace llorar con la esperanza de que desaparezca, me quedo solo maldiciendo mi suerte. Lloro en la obscuridad, lloro a la luz del día. Miento para no herir y siempre termino hiriendo a todos por decir la verdad. No se encontrar explicaciones. Actúo por impulsos que no tengo idea donde se originan. Me gustan las personas que hablan del amor, me gustan las personas que piensan, me gustaría no hablar tanto de amor, me gustaría pensar un poco más. A veces creo que soy muy feo y gordo, a veces creo que soy más lindo que alguien, y otras veces soy tan lindo que me creo que puedo seducir hombres hermosos. A veces como tanto que quedo tirado en el piso, a veces no siento mi brazo izquierdo como si no lo tuviera. No quiero dejar a nadie y no quiero que me dejen los que quiero. Me gusta ser amigo de las personas que son más inteligentes que yo, para poder aprender. Me gusta hacer reír a las personas, me hace sentir bien. Odio cuando no ven que estoy sufriendo, disimulo muy bien cuando algo me afecta. Me enamoro siempre a destiempo. Me decepciono fácilmente. Miro mucho por la ventana. La parte del día que más me gusta es cuando voy de casa al trabajo escuchando música, es el único momento en el que no estoy en obligación de hacer nada más que pensar mientras trascurre el viaje. Pienso e imagino cómo sería mi vida si fuera diferente. Siempre hay alguien conmigo, siempre también hay un perro, siempre una casa con jardín, muchas veces hay una fiesta, baile, y regalos. De tanto en tanto pienso en como seria la vida con esa persona, como sería si yo fuera normal y pudiera hacer feliz a alguien. Otras veces vuelvo muy atrás de mi cabeza y rescato esos días de verano, esas fiestas de año nuevo comiendo helado en la pileta, y esos primeros de enero bajando las escaleras corriendo, cuando las cosas eran nuevas y estas ideas que tengo ahora solo eran parte del subconsciente. Vuelve el año nuevo, lo que paso aquel primero de enero. Siempre está, siempre está Quilmes, la plaza, Will Smith y una de vampiros y los besos en el cuello, como te caíste y como te hiciste la cicatriz en la nariz, las llamadas perdidas y el corazón roto, pero elijo detenerme antes de ese final, o llego al centro y me bajo del bondi
Era inocente no hace mucho tiempo, y ahora soy siempre culpable. Una vez fui la víctima, pero ahora siempre soy el que mata, el que despide, el que arruina, el que no siembra lo que cosecha, el que convence y se desencanta y desencanta. Me gusta escuchar canciones que le gustan a todo el mundo, y algunas que no conoce nadie, la canciones que me gustan hablan de amor, de perdidas, y a veces, de redención. A veces las canto y otras veces simplemente las escucho una y otra vez lo que dura el viaje. Tengo imaginación, siento pasión por las personas, también soy honesto y tengo sentido critico. Miro la vida pasar y algunos meses al año como comida sana. Puedo viajar al otro lado del mundo solo para decirte que te quiero, quizás soy mejor amigo de mucha gente. Me gusta que se discuta a quien prefiero. Me gusta hacerte sonreir. Siempre estoy predispuesto a escuchar y a dar mi opion, trato de aprender de las opiniones de los demás y las repito como si fueran propias, porque esa es la confianza que me generan las personas. No me gusta la gente que tiene buen humor todo el tiempo. La gente que dice malas palabras me gusta mas que la gente que baja la voz para decir “la concha de tu madre”. Quiero a mi familia y me llevo bien con mis sobrinos. Se que quiero formar una familia propia.
Tengo nuevas historias a las que volver mientras voy o vuelvo de Buenos Aires, historias que tienen finales felices en mi cabeza y que en la vida real tienen finales felices también (solo que no para mí), son finales que son comienzos, gente que quiero que quiere a otros, otros que seguramente son mas lindos que yo(así es como me siento hoy), mejores personas, o más jóvenes, o simplemente eligieron bien y consiguieron lo que se proponían siendo honestos consigo mismos, estas historias que quedan en mi , que por ahora son recuerdo pero quizás luego sean un sueño de lo que me gustaría ser. Personas que me ven y siguen de largo, en mis ideas me miran y se olvidan del mal que hice, o me perdonan y vuelven, se quedan para ver qué pasa, me ayudan, me curan. Solíamos decir que hacíamos llover, solías pedirme que me quede con vos hasta que dejaste de pedírmelo, pero en la vida que imagino siempre llueve y siempre estás conmigo, y somos gente de la lluvia y el cielo nublado. Y nos gustan a los dos los días fríos y yo sigo con vos y no te lastimo y el color gris no es solo un color. En mi mente todo sale bien y encuentro la manera de no cometer siempre el mismo error. En mi vida, la del día a día, solo quedan unas calles vacías, Av. Corrientes sin autos y veredas sin gente. Volver a Quilmes, de donde soy, dejar la ciudad por un tiempito, dejar de leer el libro que estoy leyendo (aunque no lo termine aun) y empezar a contar de nuevo, una historia conocida pero que sea nueva, con final que no sea el de siempre. Un final distinto.
martes, 11 de enero de 2011
Desaparecer
"Elegí mal, y al final no había nada a lo cual volver. No estaba la opción “deshacer”, tan útil en la vida como en los editores de texto..."
Desaparecer.Es todo demasiado complicado, si bien parece un simple caso de depresión, esta no es como otras veces. El año pasado tuve mi año de euforia, el año que sentí que podía con todo, a diferencia de años anteriores cuando sentía que las cosas me sobrepasaban. El año pasado estaba con la mente en varias cosas, cuando digo cosas quiero decir personas, cuando digo mente quiero decir el corazón.
Elegí mal, y al final no había nada a lo cual volver. No estaba la opción “deshacer”, tan útil en la vida como en los editores de texto. A fin de año levante una copa, y otra y otra más, y me sentí un poco solo mirando los fuegos artificiales por la ventana. Las luces, admito, me distrajeron, y mis amigos me besaron en la frente, algunos me dijeron cosas del tipo: “ya a va pasar”.
El análisis podría ser el siguiente, cuando lo conocí me enamore, pero él estaba casado, y está mal lo que hicimos. Luego el quiso estar solo y yo estuve con él durante ese proceso. Luego él quería estar conmigo y a mí me pareció que era muy joven para mí. Lo quería más al final que al principio. No podía evitar su cuerpo, su forma de entregarse, la libertad que sentía solo con él, la forma de disfrutar, y definitiva todo en el me atraia.
Como yo no quería estar con él, el acepto mi elección, debo decir, que a veces pienso que él podría haber insistido, yo sé que es posible insistir, no se si da resultado y si podes convencer a alguien. Me fui de viaje, y estuve muy lejos, el aprovecho para superarme, según sus dichos, lo logro no sin dificultad.
Para cuando volví, me di cuentas de mis errores, pero hay cosas que perdonadas se vuelven pétreas. Lo que es pasado y perdonado se vuelve inamovible, ya no cambia, se supera y se archiva en lugares inexpugnables. Él me dijo que sufrió, y yo sufrí, pero el dolor lo había causado yo, por lo tanto no existe manera de reclamar (me) un resarcimiento. Es mi pura culpa. Es el dolor autoinflingido el que menos pareciera que se puede evitar, no se puede esquivar ni disimular. Comprobado el hecho de que la historia efectivamente había terminado cuando yo le había puesto un fin, no me quedo otra que ponerme a llorar.
Lo extraño de todo esto es que pareciera que lo difícil no es amar a alguien, si no más bien coordinar el tiempo y el espacio, pero sobre todo el tiempo. Estar enamorado de alguien es complicado pero no imposible lo hemos comprobado en la vida, que existen o existieron ciertos individuos que se han enamorado de uno, también es cierto. Lo que resulta perturbador, casi al grado de locura, es que muy pocas veces dos personas coinciden. Muy pocas veces vi que dos personas se encuentren un día , se amen un tiempo, y luego terminan o no, siempre es estar enamorado de alguien, que ese alguien ni se entere, sufrir, dejar de amar, y que el otro se entere que vos una vez lo amaste, que te empiece a amar una vez que vos ya lo superaste, y que sufra porque no vas a dar vuelta a tras, ni vas a volver sobre tu camino una vez que seguiste adelante y es un ciclo en el que dos personas puede permanecer décadas. Al menos una de ellas a la vez, es la que experimenta los cambios del corazón.
En las situaciones que uno dejo pasar residen muchas preguntas, preguntas profundas relacionadas con nuestra felicidad y nuestra cordura. Como poder saber que lo que no es bueno para uno ahora, va a ser indispensable luego? Estamos acostumbrados a descreer del amor de los demás, creo que es cierta soberbia, o algo que nos ciega. Siempre me pregunto cómo me puedo olvidar de las cosas que pasaron antes, recientemente. Como nos olvidamos de cosas que, a la larga, terminan siendo inolvidables, e insufribles durante mucho tiempo más? Es una simple patología quizás. Lo cierto es que ahora, se que lo quería de antes, pero tenía motivos que hacían que, para mí, una relación no fuera viable, también se ahora que los motivos eran una porquería sin sentido, se ahora que antes, mucho antes, me había prometido reconocer el amor, y también, no dejarlo pasar.
Pero lo deje pasar, y ahora lo quiero de vuelta. Lo vi una vez, y ahora lo quiero ver siempre. Tengo planes que podrían funcionar. Cambios que debería hacer que darían resultado. Ensayos frente al espejo, pruebas y errores. Desafortunadamente, no es así como funciona. Mi descripción de la situación seguramente tiene un alter ego. Una opuesta, quizás más real, o con más fundamentos, lo que demuestra que hay varias realidades que conviven, y son diferentes, que las personas cambian, y que el dolor te hace cambiar, que algunos, para mi desgracia, aprenden y saben cuidarse por si solos(de mi).
Al final te preguntas que queda de vos? que queda de la persona que a los ojos de otros fue ,en algun tiempo (pasado, muy pasado ), alguien especial. Es una especie de involucion, de especial a regular, de regular a irrelevante. Nunca se sabe si el arbol hace ruido y todo lo demas ,son debates que nunca se cierran pero que no son importantes. Si no sos mas lo que eras ante los ojos de otro...quiere decir que desapareces? a lo mejor lo que no se ve, no necesariamente desaparece, tal vez, pasa a otro plano, aparece ...en otros ojos. y los ojos que una vez te vieron ahora miran a otro.
Desaparecer.Es todo demasiado complicado, si bien parece un simple caso de depresión, esta no es como otras veces. El año pasado tuve mi año de euforia, el año que sentí que podía con todo, a diferencia de años anteriores cuando sentía que las cosas me sobrepasaban. El año pasado estaba con la mente en varias cosas, cuando digo cosas quiero decir personas, cuando digo mente quiero decir el corazón.
Elegí mal, y al final no había nada a lo cual volver. No estaba la opción “deshacer”, tan útil en la vida como en los editores de texto. A fin de año levante una copa, y otra y otra más, y me sentí un poco solo mirando los fuegos artificiales por la ventana. Las luces, admito, me distrajeron, y mis amigos me besaron en la frente, algunos me dijeron cosas del tipo: “ya a va pasar”.
El análisis podría ser el siguiente, cuando lo conocí me enamore, pero él estaba casado, y está mal lo que hicimos. Luego el quiso estar solo y yo estuve con él durante ese proceso. Luego él quería estar conmigo y a mí me pareció que era muy joven para mí. Lo quería más al final que al principio. No podía evitar su cuerpo, su forma de entregarse, la libertad que sentía solo con él, la forma de disfrutar, y definitiva todo en el me atraia.
Como yo no quería estar con él, el acepto mi elección, debo decir, que a veces pienso que él podría haber insistido, yo sé que es posible insistir, no se si da resultado y si podes convencer a alguien. Me fui de viaje, y estuve muy lejos, el aprovecho para superarme, según sus dichos, lo logro no sin dificultad.
Para cuando volví, me di cuentas de mis errores, pero hay cosas que perdonadas se vuelven pétreas. Lo que es pasado y perdonado se vuelve inamovible, ya no cambia, se supera y se archiva en lugares inexpugnables. Él me dijo que sufrió, y yo sufrí, pero el dolor lo había causado yo, por lo tanto no existe manera de reclamar (me) un resarcimiento. Es mi pura culpa. Es el dolor autoinflingido el que menos pareciera que se puede evitar, no se puede esquivar ni disimular. Comprobado el hecho de que la historia efectivamente había terminado cuando yo le había puesto un fin, no me quedo otra que ponerme a llorar.
Lo extraño de todo esto es que pareciera que lo difícil no es amar a alguien, si no más bien coordinar el tiempo y el espacio, pero sobre todo el tiempo. Estar enamorado de alguien es complicado pero no imposible lo hemos comprobado en la vida, que existen o existieron ciertos individuos que se han enamorado de uno, también es cierto. Lo que resulta perturbador, casi al grado de locura, es que muy pocas veces dos personas coinciden. Muy pocas veces vi que dos personas se encuentren un día , se amen un tiempo, y luego terminan o no, siempre es estar enamorado de alguien, que ese alguien ni se entere, sufrir, dejar de amar, y que el otro se entere que vos una vez lo amaste, que te empiece a amar una vez que vos ya lo superaste, y que sufra porque no vas a dar vuelta a tras, ni vas a volver sobre tu camino una vez que seguiste adelante y es un ciclo en el que dos personas puede permanecer décadas. Al menos una de ellas a la vez, es la que experimenta los cambios del corazón.
En las situaciones que uno dejo pasar residen muchas preguntas, preguntas profundas relacionadas con nuestra felicidad y nuestra cordura. Como poder saber que lo que no es bueno para uno ahora, va a ser indispensable luego? Estamos acostumbrados a descreer del amor de los demás, creo que es cierta soberbia, o algo que nos ciega. Siempre me pregunto cómo me puedo olvidar de las cosas que pasaron antes, recientemente. Como nos olvidamos de cosas que, a la larga, terminan siendo inolvidables, e insufribles durante mucho tiempo más? Es una simple patología quizás. Lo cierto es que ahora, se que lo quería de antes, pero tenía motivos que hacían que, para mí, una relación no fuera viable, también se ahora que los motivos eran una porquería sin sentido, se ahora que antes, mucho antes, me había prometido reconocer el amor, y también, no dejarlo pasar.
Pero lo deje pasar, y ahora lo quiero de vuelta. Lo vi una vez, y ahora lo quiero ver siempre. Tengo planes que podrían funcionar. Cambios que debería hacer que darían resultado. Ensayos frente al espejo, pruebas y errores. Desafortunadamente, no es así como funciona. Mi descripción de la situación seguramente tiene un alter ego. Una opuesta, quizás más real, o con más fundamentos, lo que demuestra que hay varias realidades que conviven, y son diferentes, que las personas cambian, y que el dolor te hace cambiar, que algunos, para mi desgracia, aprenden y saben cuidarse por si solos(de mi).
Al final te preguntas que queda de vos? que queda de la persona que a los ojos de otros fue ,en algun tiempo (pasado, muy pasado ), alguien especial. Es una especie de involucion, de especial a regular, de regular a irrelevante. Nunca se sabe si el arbol hace ruido y todo lo demas ,son debates que nunca se cierran pero que no son importantes. Si no sos mas lo que eras ante los ojos de otro...quiere decir que desapareces? a lo mejor lo que no se ve, no necesariamente desaparece, tal vez, pasa a otro plano, aparece ...en otros ojos. y los ojos que una vez te vieron ahora miran a otro.
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