Diego Sale a Cenar

Trato de explicar por qué algunos nosotros recorremos las calles de Buenos Aires solitos . Buscamos el amor o una cita, un amor para toda la vida aunque dure solo un día.

Me Visitaron

martes, 13 de diciembre de 2011

2012, es el final (espero)

"...el fin del mundo no es nada si se lo compara al fin de una relación..."



Se cierre un año más. Es claro que al final de año uno hace balances, en cualquier sentido, laboral, académico y, claro, afectivo. Es bien sabido que en el 2012 se termina el mundo, y todos alrededor están buscando hacer todo lo que no hicieron hasta hora y tratan de llevarlo todo a cabo antes del fin de este planeta. Lo curioso es que todo se resume una sola cosa, todo es igual a algo. Las personas quieren ser felices. Buscan alcanzar ese estado que ni el fanatismo religioso o el calendario maya pueden acallar . El amor. A esta altura mis amigos están planeando el cena de despedida del año, y llega la hora de pasar revista. Hubo de todo. Están los que dudaron y dudaron, los que caminaron con cautela por no estar seguros de ser correspondidos, y yo aprendí de ellos. Aprendí que por ir con cautela no evitas salir lastimado, pero por lo menos te ahorras algo del ridículo, de mas esta decir que si sospechas que alguien no te corresponde en sentimientos, lo mas probable es que no te corresponda. Lo que parece, la mayoría indefectible de veces, es lo que aparece.
Otros dejaron todo lo conocido y se lanzaron a recorrer el camino de la pasión, de lo nuevo, lo desesperado, lo sexual, y decidieron empezar de nuevo, desde cero. Aprendí de ellos que cuando dejas algo para empezar una historia completamente nueva, lo mas probable es que te quedes solo, sin la persona que lastimaste y abandonaste ( en ese orden o a la inversa) y sin lo nuevo, que además de nuevo, termina siendo inesperado, impredecible, y en ultima instancia, solo algo pasajero, algo que al terminar te deja pensando si valió la pena arriesgar (y perder) lo que ya teníamos por un respiro de aire fresco (por decirlo de alguna manera).
Están los que apostaron a lo seguro, los que vieron que lo mas conveniente estaba en otro sitio, y se aseguraron de tener listo el terreno antes de mudarse. Aprendí de ellos que es mejor estar completamente seguro de lo que uno quiere, pero sobre todo, estar seguro de lo que uno no quiere. El amor que sienten por uno es un bien extraordinario, pero no es motivo suficiente para quedarse al lado de alguien .
Hubo otros que perdieron lo que hace poco tiempo habían conseguido, y de ellos aprendí que no se puede sacrificar lo que es parte de uno para conformar a alguien que tiene problemas en incorporarnos a su vida. Aprendí que los amigos siempre estamos para algo, aunque sea para ser un motivo mas para no tener que elegir entre tus amigos y la pareja que te toca en (momentánea) suerte.
Vi a algunos de mis amigos enamorarse, y alienarse, abandonar lo que pretendían ser para ser algo que nadie les pidió que fueran. Aprendí de ellos que a los amigos hay que quererlos y esperarlos mientras están de novios con algún imbécil y también que hay que poner la mejor cara que uno tiene para que nuestro amigo nunca se de cuenta que esta perdiendo el tiempo con un imbécil, y a veces no queda mas remedio que simplemente decírselo, hay que aceptar, también, que nos toca muchas veces ser amigos del imbécil y no podemos entender como el novio no se da cuenta.
También estuvo ese amigo que pensó que esta vez la vida le sonreía, ese amigo que creyó que hacer planes alcanzaba. Ese pobre tipo, que es nuestro amigo, que pensó que con solo desearlo la cosas que habían sido ya no serian, el iluso que pensó que arrojando monedas al aljibe los deseos mas simples, y los complejos también, se iban a volver realidad. De él aprendí que no siempre el amor alcanza, que por mas atento que estés nunca podes adivinar lo que siente el otro, que lo que se nos dice no es verdad siempre, que confiar es salir lastimado, que no confiar es lastimar al ser querido.
El fin del mundo para mi es el fin de los sueños mas grandes que alguien pueda tener. Es el final de las aspiraciones, verse solo en una vía desierta, pensar en la nada, pensar en que es mejor no pensar. Empezar de nuevo (otra vez ) en el año nuevo ya no es ninguna opción esperanzadora, es más bien, haber pasado otro año sin tener esa sensación de estar seguro de alguien. Aprendí que el mundo es injusto, y que la vida es dura, que el fin del mundo no es nada si se lo compara al fin de una relación , que es mejor pensar que el mundo se acaba en poco tiempo que pensar en los finales mas pequeños pero perdurables. Los finales de nuestras relaciones van a perdurar hasta el fin del mundo, solo queda esperar al 2012.

sábado, 3 de diciembre de 2011

La historia de un amigo...

"Este amigo en particular, que no era ningún tonto, pero era un infeliz, tenia muchas anécdotas que contar, muchas historias para recordar y una tragedia que lo hacia llorar, más o menos todos los días, mas o menos a la misma hora..."






Vos y yo tuvimos una pequeña historia, y charlamos de algunas cosas que todavía recuerdo. Si pudiera cambiar algo del pasado, no lo haría, porque un hombre debe tener en su vida un gran amor y un corazón roto, cuando ambas cosas confluyen, mejor dicho se originan, en una sola persona puede ser una tragedia. Pero son esas historias las que recordamos, después de todo, “Lo que el viento dejo intacto” no es el nombre de ningún clásico del cine. El viento se lleva cosas pero, dicen, los sentimientos quedan, se transforman, pero están.
Una vez un amigo me conto que no podía escribir historias felices, o tan siquiera alegres, y reflexionaba sobre cual seria el destino de sus historias si estas fueran cuentos de hadas. Historias donde un chico conoce a una chica y, sin importar las peripecias, el final, presentido desde la primera línea escrita, es indefectiblemente feliz porque dos terminan juntos y, según la definición universal de felicidad, dos es el número indicado.

Este amigo en particular, que no era ningún tonto, pero era un infeliz, tenia muchas anécdotas que contar, muchas historias para recordar y una tragedia que lo hacia llorar, más o menos todos los días, mas o menos a la misma hora. Lo que escribía estaba atravesado por esa tragedia, una tragedia que bañaba todo de melancolía, una tragedia que, escrita, era imborrable para el que la leyera, como imborrable es la cicatriz de un pecho después de una operación a corazón abierto, probablemente uno se salve, pero la cicatriz va a estar ahí, todos los días cuando nos miramos al espejo.

Los amigos y vecinos de este escritor de tragedias le aconsejaban a diario que olvidara del pasado y, de a poco, dejo de escribir. Mientras el contaba que se olvidaba del pasado, yo me preguntaba si el pasado se había olvidado de él.
En verdad, este amigo mío que solía escribir, y que ya no escribe, me hizo pensar que desde que soy feliz no me acuerdo de mis tragedias, que mis tragedias se olvidan y no me visitan a menudo, pero lo que se vivió, lo que estuvo, en algún lado está, será el inconsciente, pero para mi es alma, que es donde esas cosas siempre, están no tan ocultas, no lejos de nuestro alcance, esto me hace pensar que el olvido propiamente dicho es apenas otra de esas cosas un poco reales un poco abstractas, algo deseable, a veces inalcanzable. El olvido, como la felicidad, es difícil de comprender. Da miedo, espanta. Es difícil de creer…nos preguntamos donde esta la trampa, de que manera nos va a decepcionar. Y la larga decepcionamos, renunciamos antes de la batalla final, preferimos retirarnos a tiempo de que la cosa sea grave, ( ya no se de que estoy hablando, cuando deje de hablar del olvido y empecé a hablar de la felicidad ? Del amor?)
A la larga la gente prefiere retirarse, ser el que decepciona y no el decepcionado. Ser feliz es una trampa y es difícil escaparse. Las personas son así.