“…¿Cuantas maneras existen de recibir la noticia de que una relación se termina, o que una relación no va a prosperar, o para simplemente aceptar que esa persona no va a estar en nuestra vida ?”
A veces escucho canciones un día y me alegran la tarde, al siguiente día escucho la misma canción y me dan ganas de llorar, evidentemente no es la canción que afecta a nuestro delicado corazón de manera distinta con diferencia de una tarde de lluvia a la otra, es el corazón el que esta estropeado por algún motivo, y nos falla justo cuando pensábamos que ya estábamos bien. Lo que un día nos alegra al otro día nos hace caer al piso y dar vueltas, como cuando Curlie estaba excitado (pero de dolor, claro). Si bien no lo hacemos literalmente, se nos acongoja algo por dentro, y no lloramos, pero ponemos esa cara (de orto, porque no existe un eufemismo para esa expresión) con la esperanza de que la gente (bueno, si se puede llamar gente a los compañeros de trabajo) no nos dirija la palabra por, al menos, un día. Y escuchamos las canciones que nos gustan, hasta que encontramos la perfecta, la canción justa que nos clava una estaca de madera en el medio del pecho, como no somos ninguno de los vampiros maricas de Crepúsculo (por mas que algunos si se lo crean) no morimos al instante, nos quedamos vivos contemplando como se nos escapa la sangre y nuestra ropa se va poniendo roja como la misma tarde cuando anochece y el día se va muriendo como nosotros desearíamos morir. Algo nos hizo cambiar el humor de repente tal vez una palabra, un gesto, un mensaje de texto, o una amistad de Facebook, estar online con los movimientos de algún amor del pasado (que casi nunca es un ex propiamente dicho) puede resultar un poco difícil de asimilar. Algunas personas necesitan cerrar las historias y olvidarse del pasado. Otras, como yo, somos grandes, somos modernos, somos respetuosos de los vínculos amorosos que hemos tenido a lo largo de nuestra vida adulta y andamos para todos lados con el discurso de que somos amigos, buenos amigos de un ex, y pensamos que podemos aplicar la misma teoría a todos lo que de alguna u otra manera nos hacen suspirar en silencio. Es una teoría conocida, es casi un estandarte de la filosofía de avanzada que pregonan muchos gays. Y de nuevo, uno en constante lucha por no quedarse a fuera de la comunidad gay progre, piensa que puede superar el sentimiento de amor, el que te hace llorar si no se concreta, el que te lleva el cielo por esos instantes ( días?, semanas? Meses?) Cuando parece que la felicidad esta al alcance de la mano, y ser amigo del ex, o amigo del que te dijo que solo quiere ser tu amigo, incluso amigo del que te dijo que por favor te retires por que molestabas. ¿Hasta que punto puede estar todo bien? Es mas , ¿que mierda quiere decir todo bien?. ¿Cuantas maneras existen de recibir la noticia de que una relación se termina, o que una relación no va a prosperar, o para simplemente aceptar que esa persona no va a estar en nuestra vida ?
En lugar de echarte a llorar desconsolado por tres días seguidos, elegimos el camino difícil, que finalmente implica llorar por meses y meses , hasta años. Al momento de la separación mantenemos esa conversación civilizada y cometemos ese error : “ esta todo bien” decimos, sueltos de cuerpo, usando esa habilidad increíble de sonreír y llorar con lagrimas que van para adentro( si, directo al cerebro) en lugar de dirigirlas sanamente hacia el exterior . Con ese “esta todo bien” uno habilita al objeto de nuestro afecto a sentirse bien y relajado y a invitarnos a cenar con su nuevo novio ( y encima nos hace llevar el vino!). Quizás vendría bien decirle a nuestro amado que es un reverendo hijo de puta por no amarnos. Pero eso tampoco es verdad. Aunque si se sentiría completamente expiador. Pero lo que seria mejor es decir solo la verdad objetiva, seria algo como: me estas partiendo el corazón y me apena tanto que no me quieras de la misma manera que yo que parece que me dan ganas de irme a al Bolsón a cultivar fruta fina en lugar de quedarme acá parado frente a vos sin poder besarte. Pero eso no pasa.
Tengo un amigo, que tiene una técnica interesante, a el lo abandonaron, lo estafaron, lo dejaron por otro mas joven, lo insultaron, lo dejaron en la calle, pero aun necesita la palabra , la frase completa, un fuerte y claro: “no te quiero mas en mi vida como pareja porque no te amo” y entonces el considera que puede ser verdad que la relación termino. Yo por mi parte veo venir el final desde antes y lo tomo con un poco de resignación y me voy preparando para la charla que antes mencionamos. Si no funciona , no funciona, pienso o pensaba, porque la idea para este año seria seguir la política de otras personas , dado que las implementadas por mí hasta ahora no dieron como resultado la felicidad.
El verano que disfrute paso con mucha pena, que es la pena que indefectiblemente acompaña a la gloria. La gloria fueron mis amigos, inconmensurables fueron las aventuras en la costa atlántica, estar tirado el día entero con resaca, dormir la siesta todos juntos, pasar el año nuevo con desconocidos solo por que no encontramos lugar en ningún restaurante. O ver tirados de la risa un dúo tipo Pinpinela pero de música judía en Miramar. Compartir sin compromisos, me refiero a compartir sin ninguna clase de obligación solo por la dicha de reírnos de nosotros mismos ( pero sobre todo de los demás) . Antes de irme de vacaciones con los Pochinscksjsjjsjhaahgeekgky, antes de las charlas de padre a hijo (pero tipo American pie) con Jeff( un oso con ojos color del cielo), antes de sentarme a tomar sol y comer churros en cantidades industriales aprovechando de excusa el embarazo de mi amiga , antes de cruzarme con Ricky Fort en una fiesta, ( y antes de pasar quizás la noche mas inolvidable de mi vida) antes de todo eso, me enamore, Lo conocí como quien no quiere la cosa, en Facebook, y tenia algunos amigos en común conmigo mas que interesantes , en el sentido de que si eran todos conocidos mas allá de lo virtual, y sin embargo nunca lo había visto, así intercambiamos mensajes y demostró pronto su interés por mi. Interés que podría simplificar diciendo que fue, cuando menos, intermitente. Al final hubo algunas lágrimas y consternación. El me dijo que no podía estar a la altura de la relación que yo proponía, de alguna manera yo propuse la relación (aunque yo creí que había aceptado la relación), mas allá de todo los acontecimientos (algunos ciertamente maravillosos) se llego a un final, (en el medio me fui de vacaciones y lo extrañe casi todos los días) y en los últimos momentos se produjo la charla en la que me propuso la amistad, el reconocimiento a mi corazón de oro, a mi honradez y al buen sentido que le doy a la vida en general. Y yo, acepté. Fue una relación particular. Al mismo tiempo, un sábado, mientras estaba en el cumpleaños de una de mis mejores amigas (que incluía novio que había hecho torta y decorado él mismo el salón) un mensaje de texto a las cinco de la mañana me urgía a responder una pregunta, y de alguna forma me precipito a “formalizar”, el mensaje en cuestión, era de mi ex novio, Pasteles (para mis amigos), el quería saber por ese medio si yo estaba de novio o no. No respondí y el insistió. El domingo finalmente hablamos por teléfono y le conteste que si, aunque no le pregunte a que venia la pregunta, hablamos de la vida, y del año que pasamos sin hablar, y prometimos volver a hablar y encontrarnos( de nuevo mi intención era que estuviera todo bien). Para la siguiente semana volvimos a hablar y esta vez yo ya no tenia novio, lo cual lo alegro, o mejor dicho le causo gracia, por que empezó a reír, lo que me pareció simpático, su única referencia a lo accidentado de mi romance fue: “te metiste otra vez con un pendejo”. Y bueno, si, quizás cometí el error, quizás no fue un error, bueno si, fue un error, Lo que ya dije antes, y quizás lo diga en el futuro, es que siempre puedo adivinar como resultan las cosas y aun así me embarco en aventuras pensando que con tan solo mi encanto voy a poder cambiar lo irremediable.
El sábado siguiente iba a encontrarme con el, con pasteles. Pero no fue así, por que él tenía otras cosas que hacer, y yo no tenía otras cosas que hacer, simplemente estaba cansado y me quería ir a casa. De camino a casa, me encontré con mi ultimo ex, no nos habíamos visto desde la charla-esta-todo-bien y fue un poco incomodo. Así que esta semana y en función de probar técnicas nuevas, la charla va a ser en serio, y orientada a la frustración que sentí por el final, que era anunciado, pero no por eso menos final. También consultando a un amigo sobre esto respecto obtuve la siguiente reflexión: quizá es simplemente dejarlo ir, olvidarte, de que te sirve seguir si después lo ves con alguien y eso te hace sentir mal, y lo que mas me gusto y lo pongo textual:” es como que tenés que olvidarlo para resguardarte vos mismo”, (el conector “es como que” me encanta, por cierto). Y pensándolo bien, tendría que haber empezado por mi interlocutor. Aunque eso para mi es imposible de momento. Pensar en resguardarme no pareciera una opción, por lo menos el concepto de resguardo no me queda muy claro, nunca aprendí. La aventura este fin de semana será tratar de esclarecer cualquier punto de resentimiento con los muchachos que me besaron en el pasado...eso voy a intentar, a lo mejor lo logro. Por lo pronto Escucho canciones lindas, escucho canciones tristes y alegres pero todas me parecen un poco tristes de a ratos, y me imagino que podrían ser mejores si las escuchara en casa tirado en la cama, pero cuando estoy tirado en la cama, me parece que seria mejor estar tirado en el sillón, cuando estoy tirado en el sillón, mejor parece ser la cocina, escuchando la radio chiquita, pero en la radio chiquita solo se escucha AM y el tango que pasan los sábados a la mañana hacen llorar a cualquiera. No hay lugar, parece, donde la alegría sea mi compañera y el problema quizás sea que me gustaría estar en cualquier lado, escuchando música o el sonido de los autos de la avenida pero me gustaría que sea con alguien (con alguien en particular). Veremos que pasa este fin de semana, actividad social se descuenta. Oportunidades hay.
Diego Sale a Cenar
Trato de explicar por qué algunos nosotros recorremos las calles de Buenos Aires solitos . Buscamos el amor o una cita, un amor para toda la vida aunque dure solo un día.
Me Visitaron
viernes, 19 de marzo de 2010
domingo, 14 de marzo de 2010
Diego Sale a Cenar de nuevo.
“... Esto parece contradecir tantos años de terapia que uno ha hecho, o mejor dicho, parece que toda la terapia fue al pedo, o que simplemente estamos tan rotos, somos tan disfuncionales que no existe posibilidad de arreglo alguno.”
La primera vez que escribí sobre lo que me pasaba tenía la esperanza, o sea, solo eso, esperanza, por alguna razón, desobedecía mi experiencia, y pensaba que la próxima vez iba a ser la defenitiva. Luego comprobé, a lo largo, del año que las cosas no resultan tal cual uno las espera, es más, ni siquiera se acercan un poco (!)(era un optimista quizás?). Y, en el principio del 2010 descubrí que no importa cuanta gana le pongas y cuanto des, la cosa siempre depende del otro. Esto parece contradecir tantos años de terapia que uno ha hecho, o mejor dicho, parece que toda la terapia fue al pedo, o que simplemente estamos tan rotos, somos tan disfuncionales que no existe posibilidad de arreglo alguno. Aprendemos de nuestros papas, de nuestros hermanos mayores y de nuestros mejores amigos, que la felicidad empieza por uno mismo, que la relación con el otro puede funcionar solo si uno está en armonía consigo mismo. Bueno yo no sé donde se encuentra la armonía y todo, si la vida cuando uno está solo esta buena, mejor quedarse así, pero no (claro que no, era obvio), lo que se nos inculca es que para que la felicidad sea completa uno tiene que compartirla con un ser amado (los perros de menos de 2 kg de peso no cuentan). Así, con semejante contradicción en la cabeza, salimos a la vida todos los días. Tenes que estar bien solo pero tenes que tener una pareja estable. Te lo dicen los que están solos, y los otros, esa gente, los que te dan esperanza para seguir adelante, los que son felices, los que tienen pareja, los que te invitan a su casa y hablan de cómo les cambio la vida el nuevo sillón que se compraron, los que tienen la esperanza de algún día alcanzar “la mitad de lo que hicieron sus padres”, los que cumplen años el mismo día que su pareja , los que tienen perros con nombre de persona( por lo general gays) y los que tienen hijos con nombres que yo no le pondría ni a un perro ( por lo general heterosexuales), te lo dicen las mamas de tus amigas, esas señoras tan comprensivas con vos, pero para nada atentas con sus propias hijas( si la conoceré!).
Mi plan se sencillo, dar por cerrado un capitulo de mi vida, que por cierto pensé que había terminado en diciembre pasado, pero que se extendió hasta ahora. Una hoja en blanco. El primer problema que tengo es expresar lo mucho que me enoja la condescendencia de las personas que no me quieren (por supuesto sí que me quieren, he ahí la contradicción). No me explico cómo puedo ser tan maravilloso y, sin embargo, no calificar con novio, preferiría una opinión sincera, alguna pista aunque mas no sea, de cómo superar ese inconveniente, ese mínimo detalle, que me hacer ser un buen amigo. Por supuesto, creo que siempre fui claro en por qué no acepte a alguien como novio (tampoco me paso tantas veces). Espero poder expresar (en el futuro)ese sentimiento claramente a lo largo de mi relato.
Mis técnicas vienen fallando desde hace algunos años, más exactamente desde los 19 (¡!). Así que creo que voy a utilizar las técnicas de otras personas. Creo que tendría que explorar el optimismo arrasador de algunos que conozco (aunque calculo que para cuando termine estas líneas esa gente va a estar tan sola como yo, claro es porque mientras escribo esto es domingo y es absoluta depresión la que me inspira).
Los optimistas son buena gente, para mi gusto un poco inocentes, son los que creen (con más fuerza que uno mismo) que esta vez encontraste al amor de tu vida, son los que se ponen a si mismos de ejemplo, los que te dicen “negrito”, yo tendría que empezar a decirles a todos “que haces negrito” a ver qué pasa.
El optimista gay siempre tiene un novio al que ama con locura, y está convencido que es amado a su vez. Cree que después de tanto ingrato que se le cruzo en la vida (muchos), el que tiene ahora (el novio que tiene ahora, luego veremos si le llamamos ingrato también) es el definitivo, que de alguna manera muy karmática, ahora sí, ahora le llego el momento de ser feliz por el resto de su vida. Yo los miro, siempre los miro, en las reuniones el novio del optimista nunca aparece, con una justificación muy plausible (por supuesto), y empiezo a sospechar de la existencia de ese príncipe azul, siempre creo que ese ente novio-de-optimista debe ser algún hijo de puta que lo está cagando con todo lo que se le cruce, porque el buenazo de nuestro amigo (bueno , también les digo boludos a veces) siempre está ocupado esparciendo esperanza y buena voluntad entre los menos afortunados(y solteros). Pero claro, no siempre es así, eventualmente el famoso hombre sobrehumanamente bondadoso aparece, uno lo conoce, y se da cuenta por qué el optimista cree que su novio tiene ojos solo para él, o porque el novio en cuestión es feo (muchas, muchas veces) o porque existe el amor. Porque la actitud positiva siempre ayuda y a veces, solo a veces, el universo se conjuga y dos optimistas se encuentran. Trate de ser optimista este verano. Trate en vano (si no, no estaría esta noche escribiendo esto). Lo que me pasó en este verano es breve, casi fue un abrir y cerrar de ojos. Pero claro, me marcó. También era lo que me parecía que iba a pasar, aunque traté de ser optimista.
La primera vez que escribí sobre lo que me pasaba tenía la esperanza, o sea, solo eso, esperanza, por alguna razón, desobedecía mi experiencia, y pensaba que la próxima vez iba a ser la defenitiva. Luego comprobé, a lo largo, del año que las cosas no resultan tal cual uno las espera, es más, ni siquiera se acercan un poco (!)(era un optimista quizás?). Y, en el principio del 2010 descubrí que no importa cuanta gana le pongas y cuanto des, la cosa siempre depende del otro. Esto parece contradecir tantos años de terapia que uno ha hecho, o mejor dicho, parece que toda la terapia fue al pedo, o que simplemente estamos tan rotos, somos tan disfuncionales que no existe posibilidad de arreglo alguno. Aprendemos de nuestros papas, de nuestros hermanos mayores y de nuestros mejores amigos, que la felicidad empieza por uno mismo, que la relación con el otro puede funcionar solo si uno está en armonía consigo mismo. Bueno yo no sé donde se encuentra la armonía y todo, si la vida cuando uno está solo esta buena, mejor quedarse así, pero no (claro que no, era obvio), lo que se nos inculca es que para que la felicidad sea completa uno tiene que compartirla con un ser amado (los perros de menos de 2 kg de peso no cuentan). Así, con semejante contradicción en la cabeza, salimos a la vida todos los días. Tenes que estar bien solo pero tenes que tener una pareja estable. Te lo dicen los que están solos, y los otros, esa gente, los que te dan esperanza para seguir adelante, los que son felices, los que tienen pareja, los que te invitan a su casa y hablan de cómo les cambio la vida el nuevo sillón que se compraron, los que tienen la esperanza de algún día alcanzar “la mitad de lo que hicieron sus padres”, los que cumplen años el mismo día que su pareja , los que tienen perros con nombre de persona( por lo general gays) y los que tienen hijos con nombres que yo no le pondría ni a un perro ( por lo general heterosexuales), te lo dicen las mamas de tus amigas, esas señoras tan comprensivas con vos, pero para nada atentas con sus propias hijas( si la conoceré!).
Mi plan se sencillo, dar por cerrado un capitulo de mi vida, que por cierto pensé que había terminado en diciembre pasado, pero que se extendió hasta ahora. Una hoja en blanco. El primer problema que tengo es expresar lo mucho que me enoja la condescendencia de las personas que no me quieren (por supuesto sí que me quieren, he ahí la contradicción). No me explico cómo puedo ser tan maravilloso y, sin embargo, no calificar con novio, preferiría una opinión sincera, alguna pista aunque mas no sea, de cómo superar ese inconveniente, ese mínimo detalle, que me hacer ser un buen amigo. Por supuesto, creo que siempre fui claro en por qué no acepte a alguien como novio (tampoco me paso tantas veces). Espero poder expresar (en el futuro)ese sentimiento claramente a lo largo de mi relato.
Mis técnicas vienen fallando desde hace algunos años, más exactamente desde los 19 (¡!). Así que creo que voy a utilizar las técnicas de otras personas. Creo que tendría que explorar el optimismo arrasador de algunos que conozco (aunque calculo que para cuando termine estas líneas esa gente va a estar tan sola como yo, claro es porque mientras escribo esto es domingo y es absoluta depresión la que me inspira).
Los optimistas son buena gente, para mi gusto un poco inocentes, son los que creen (con más fuerza que uno mismo) que esta vez encontraste al amor de tu vida, son los que se ponen a si mismos de ejemplo, los que te dicen “negrito”, yo tendría que empezar a decirles a todos “que haces negrito” a ver qué pasa.
El optimista gay siempre tiene un novio al que ama con locura, y está convencido que es amado a su vez. Cree que después de tanto ingrato que se le cruzo en la vida (muchos), el que tiene ahora (el novio que tiene ahora, luego veremos si le llamamos ingrato también) es el definitivo, que de alguna manera muy karmática, ahora sí, ahora le llego el momento de ser feliz por el resto de su vida. Yo los miro, siempre los miro, en las reuniones el novio del optimista nunca aparece, con una justificación muy plausible (por supuesto), y empiezo a sospechar de la existencia de ese príncipe azul, siempre creo que ese ente novio-de-optimista debe ser algún hijo de puta que lo está cagando con todo lo que se le cruce, porque el buenazo de nuestro amigo (bueno , también les digo boludos a veces) siempre está ocupado esparciendo esperanza y buena voluntad entre los menos afortunados(y solteros). Pero claro, no siempre es así, eventualmente el famoso hombre sobrehumanamente bondadoso aparece, uno lo conoce, y se da cuenta por qué el optimista cree que su novio tiene ojos solo para él, o porque el novio en cuestión es feo (muchas, muchas veces) o porque existe el amor. Porque la actitud positiva siempre ayuda y a veces, solo a veces, el universo se conjuga y dos optimistas se encuentran. Trate de ser optimista este verano. Trate en vano (si no, no estaría esta noche escribiendo esto). Lo que me pasó en este verano es breve, casi fue un abrir y cerrar de ojos. Pero claro, me marcó. También era lo que me parecía que iba a pasar, aunque traté de ser optimista.
domingo, 22 de noviembre de 2009
Diego sale a cenar.
El domingo al mediodía volvía a casa y pensaba como escribir acerca de mi fiesta de cumpleaños y como describir el sin fin de planes que tenia y no lleve a cabo. En cambio, me dedique a hacer lo que mejor hago en mis fiestas de cumpleaños: sociales. Estaba todo la gente que tenía ganas de ver, y si bien no había un novio que me sostuviera la mano, los amigos me cubrían si quería llorar. Ahí estaba también él , el hombre que tantas veces quise tener cerca, solo para verlo bien y abrazarlo, esa persona con la que, más de una vez, he tenido conversaciones imaginarias donde exponía argumentos maravillosos que solo daban como resultado razones irrefutables que confirmaban que no existía otra posibilidad más que estar juntos los dos. Claro, estaba acompañado y era completamente inocente de todo lo que me pasaba por la cabeza mientras lo miraba de reojo y aceptaba las bebidas que me regalaba la gente. A veces me es muy difícil mantener la cordura pero creo que lo hice bastante bien anoche, a veces me parece que la vida es una película, en este caso la película era de final bien conocido, la había visto tantas veces ya. No quería pero cumplí 33 años y no hay aventuras a esta altura, o por lo menos, se medir las consecuencias antes de que sea tarde, así que respire profundo, y baile. Salir con tantos hombre, clasificarlos, evaluarlos, y finalmente escaparme de ellos (por cierto, muchos también se escaparon de mi) fue un viaje divertido. Pero necesito un pequeño descanso.
Pensaba en estos días pasados, había escuchado muchas veces que no se puede buscar un novio, que mientras más buscas algo, es cuando más ansioso estas, y menos conseguís lo queres. Había vivido mi vida adulta sin confesar que lo que más me gusta es estar enamorado y compartir la vida con una solo persona, no quería desafiar la sabiduría popular o el destino y admitir que me gusta estar con alguien. Sin embargo la estrategia de estar bien solo, como fórmula para conseguir un novio, no había funcionado. Así que pensé que lo opuesto quizás fuera una alternativa. Y salí a buscar un novio por las calles de Buenos Aires. Salí con gente mayor que yo y menor que yo. Me trataron como a un señor mayor al borde de la tumba y me invitaron a ver crepúsculo esperando que salte de alegría, me trataron como si yo tuviera 20 años y escuche frases tales como ‘si yo tuviera 10 años menos me enamoraría de vos’, o , ‘ si no estuviera en pareja me enamoraría de vos’. ‘Sos demasiado lindo para mí’, ‘no puedo verte más porque me gustas demasiado’. Me dijeron papa, bebe, gordo, negro, me llamaron por mi primer nombre y también por mi apellido. Me dieron besos en los parpados (y no me gustan los besos en los parpados). Me quisieron dar besos en el cine, di cabezazos en el mentón por esquivar besos en el cine, también me sostuvieron la mano durante la película y me sentí muy cómodo, me invitaron a jugar play station, ver una peli, tomar una copa de vino, comer algo, buscar algo que me olvide arriba todo para tener sexo. Quizás sin los eufemismos hubiera sido distinto. Me dieron besos con los ojos cerrados, con los ojos abiertos, cerré los ojos al besar, y algunas veces los mantuve abiertos para no perderme ni un segundo de lo que estaba pasando. Me dieron besos con onomatopeya, me dijeron MMUUAAA! MUUAA!! en el medio del sexo. Me llevaron hasta mi casa borracho. Me quede solo en casa un sábado a la noche, me quede muchos sábados con una amiga comiendo helado y maldiciendo a los hombres. Volví corriendo a casa porque me había olvidado el celular. Me rompieron la camisa y el corazón, esquive golpes en la cara, metí el pie dentro de un charco, me escondí atrás de una columna, comí tapas en Puerto Madero, comí pizza en Once. Tome muchas cervezas por Palermo y muchas también por la calle Reconquista. Tome café en la calle Corrientes, demasiados Vanilla Latte en Starbuks y una cantidad inconmensurable de Doble Cuarto de Libra Grill antes de volver a casa luego una cita fallida. Me cruce con hombres a propósito y a veces cuando menos lo esperaba y más lo necesitaba. Una vez me cruce a alguien, que me dejo sin palabras y paralizado, que estaba feliz con su novio en la misma fila que yo para comprar pochoclos. Me dejaron plantado y me dieron excusas ridículas. Llore frente a la computadora, mientras escribía ‘JAJAJA’. Me reuní mucho en bares con mis amigos de siempre y conté mis historias. . Me dijeron nombres falsos y gane nuevos amigos. Volví solo a casa y me dormí en el colectivo. Me abrasé a la almohada para calmarme. Salí, un montón, pensé en lo que más quería y salí a buscarlo. No lo conseguí. Si ya estuve ocupándome de mi mismo y sin preocuparme, si ya estuve buscando sistemáticamente, si ya estuve en pareja y no funciono, tal vez el amor no es para todos. Conozco personas que deben elegir entre su pareja y sus amigos. Gente que está deprimida y que no puede hablar con su ex porque aun lo ama. Conozco gente que tiene terror de separarse y gente que engaña a sus parejas. Muchas personas que quisieron amarme y otras que solo querían cogerme. No encontré alguien a quien amar pero si conocí a muchas personas increíblemente divertidas, gente que me hizo reír y que espero seguir viendo por ahí. Los hombres aparentemente me son esquivos, al menos por ahora. Sin embargo los amigos siempre están, los de siempre y los de ahora, los que fueron el objeto de mi afecto y son ahora mis amigos. De todos los que poblaron las paginas que escribí hay uno que es tan mi amigo como si lo hubiera conocido hace años, hay dos que no me hablan. Hay uno que aprendí a querer como se quiere a un amigo (anoche mismo, en mi fiesta de cumpleaños) aunque en el algún rincón de mi corazón hay, en un cajoncito y guardado, el recuerdo de algunos de los besos que más voy a recordar en mi vida. Otra gente paso sin pena ni gloria. Gente de otros países, gente realmente bella y otros no tanto. Personas del interior del país, en el interior del país y en buenos aires. Gente que deje pasar y que me quería de verdad, esas personas que me alegra mucho haber conocido y que me apena terriblemente no poder sentir lo mismo. Lo que me hace pensar una vez más, y por ultima, en que las personas quieren y aunque son las razones de ese amor misteriosas no dejan de tener peso. Las personas aman solo a quienes aman y los que no son amados no pueden hacer nada para remediarlo. Es irónico. Sería mucho más fácil enamorarse de alguien que te corresponde. Pero (siempre hay un pero) existen parejas felices, quizás es lo que hace todo mas difícil, uno sabe que existe que no es imposible, que las personas están felices de a dos. Uno lo ve, lo sabe, a menudo es invitado de esas personas que son felices y cocinan, y prueban la salsa con cucharas de madera o hacen empanadas caseras. Uno lo ve a diario, lo recuerda, lo sintió alguna vez. El amor, que es el fin último de cualquier persona (o puto) está dando vueltas alrededor. Se respira en el aire y un día, tarde o temprano, en algún momento, si los planetas se alinean, si el dólar vuelve a bajar, si nieva en Buenos Aires el amor va a llegar para quedarse.
Mientras tanto, las cenas seguirán siendo con amigos y las empanadas de delivery.
Pensaba en estos días pasados, había escuchado muchas veces que no se puede buscar un novio, que mientras más buscas algo, es cuando más ansioso estas, y menos conseguís lo queres. Había vivido mi vida adulta sin confesar que lo que más me gusta es estar enamorado y compartir la vida con una solo persona, no quería desafiar la sabiduría popular o el destino y admitir que me gusta estar con alguien. Sin embargo la estrategia de estar bien solo, como fórmula para conseguir un novio, no había funcionado. Así que pensé que lo opuesto quizás fuera una alternativa. Y salí a buscar un novio por las calles de Buenos Aires. Salí con gente mayor que yo y menor que yo. Me trataron como a un señor mayor al borde de la tumba y me invitaron a ver crepúsculo esperando que salte de alegría, me trataron como si yo tuviera 20 años y escuche frases tales como ‘si yo tuviera 10 años menos me enamoraría de vos’, o , ‘ si no estuviera en pareja me enamoraría de vos’. ‘Sos demasiado lindo para mí’, ‘no puedo verte más porque me gustas demasiado’. Me dijeron papa, bebe, gordo, negro, me llamaron por mi primer nombre y también por mi apellido. Me dieron besos en los parpados (y no me gustan los besos en los parpados). Me quisieron dar besos en el cine, di cabezazos en el mentón por esquivar besos en el cine, también me sostuvieron la mano durante la película y me sentí muy cómodo, me invitaron a jugar play station, ver una peli, tomar una copa de vino, comer algo, buscar algo que me olvide arriba todo para tener sexo. Quizás sin los eufemismos hubiera sido distinto. Me dieron besos con los ojos cerrados, con los ojos abiertos, cerré los ojos al besar, y algunas veces los mantuve abiertos para no perderme ni un segundo de lo que estaba pasando. Me dieron besos con onomatopeya, me dijeron MMUUAAA! MUUAA!! en el medio del sexo. Me llevaron hasta mi casa borracho. Me quede solo en casa un sábado a la noche, me quede muchos sábados con una amiga comiendo helado y maldiciendo a los hombres. Volví corriendo a casa porque me había olvidado el celular. Me rompieron la camisa y el corazón, esquive golpes en la cara, metí el pie dentro de un charco, me escondí atrás de una columna, comí tapas en Puerto Madero, comí pizza en Once. Tome muchas cervezas por Palermo y muchas también por la calle Reconquista. Tome café en la calle Corrientes, demasiados Vanilla Latte en Starbuks y una cantidad inconmensurable de Doble Cuarto de Libra Grill antes de volver a casa luego una cita fallida. Me cruce con hombres a propósito y a veces cuando menos lo esperaba y más lo necesitaba. Una vez me cruce a alguien, que me dejo sin palabras y paralizado, que estaba feliz con su novio en la misma fila que yo para comprar pochoclos. Me dejaron plantado y me dieron excusas ridículas. Llore frente a la computadora, mientras escribía ‘JAJAJA’. Me reuní mucho en bares con mis amigos de siempre y conté mis historias. . Me dijeron nombres falsos y gane nuevos amigos. Volví solo a casa y me dormí en el colectivo. Me abrasé a la almohada para calmarme. Salí, un montón, pensé en lo que más quería y salí a buscarlo. No lo conseguí. Si ya estuve ocupándome de mi mismo y sin preocuparme, si ya estuve buscando sistemáticamente, si ya estuve en pareja y no funciono, tal vez el amor no es para todos. Conozco personas que deben elegir entre su pareja y sus amigos. Gente que está deprimida y que no puede hablar con su ex porque aun lo ama. Conozco gente que tiene terror de separarse y gente que engaña a sus parejas. Muchas personas que quisieron amarme y otras que solo querían cogerme. No encontré alguien a quien amar pero si conocí a muchas personas increíblemente divertidas, gente que me hizo reír y que espero seguir viendo por ahí. Los hombres aparentemente me son esquivos, al menos por ahora. Sin embargo los amigos siempre están, los de siempre y los de ahora, los que fueron el objeto de mi afecto y son ahora mis amigos. De todos los que poblaron las paginas que escribí hay uno que es tan mi amigo como si lo hubiera conocido hace años, hay dos que no me hablan. Hay uno que aprendí a querer como se quiere a un amigo (anoche mismo, en mi fiesta de cumpleaños) aunque en el algún rincón de mi corazón hay, en un cajoncito y guardado, el recuerdo de algunos de los besos que más voy a recordar en mi vida. Otra gente paso sin pena ni gloria. Gente de otros países, gente realmente bella y otros no tanto. Personas del interior del país, en el interior del país y en buenos aires. Gente que deje pasar y que me quería de verdad, esas personas que me alegra mucho haber conocido y que me apena terriblemente no poder sentir lo mismo. Lo que me hace pensar una vez más, y por ultima, en que las personas quieren y aunque son las razones de ese amor misteriosas no dejan de tener peso. Las personas aman solo a quienes aman y los que no son amados no pueden hacer nada para remediarlo. Es irónico. Sería mucho más fácil enamorarse de alguien que te corresponde. Pero (siempre hay un pero) existen parejas felices, quizás es lo que hace todo mas difícil, uno sabe que existe que no es imposible, que las personas están felices de a dos. Uno lo ve, lo sabe, a menudo es invitado de esas personas que son felices y cocinan, y prueban la salsa con cucharas de madera o hacen empanadas caseras. Uno lo ve a diario, lo recuerda, lo sintió alguna vez. El amor, que es el fin último de cualquier persona (o puto) está dando vueltas alrededor. Se respira en el aire y un día, tarde o temprano, en algún momento, si los planetas se alinean, si el dólar vuelve a bajar, si nieva en Buenos Aires el amor va a llegar para quedarse.
Mientras tanto, las cenas seguirán siendo con amigos y las empanadas de delivery.
viernes, 20 de noviembre de 2009
Ante ultimo episodio
Cuando lo salude al rey oso me dijo que no podía creer como había dejado de lado mucho de la timidez que tenia, mucha de la timidez que me impido, tal vez, acercarme mas él, pero en ese momento era todo alegría. Dieguito, me dicen muchos es esos ámbitos, eso me parecía simpático, cuando el rey oso me abrazo y me dijo,”Dieguito!!”, yo pensé que era un poco grande para ese apodo, y pensé que Dieguito ya era Diego, y me sentí un poco fastidiado de tanta gente y calor y pensé en mi cumple y en las personas que estaban ahí, y que algunas iban a estar en mi fiesta de cumpleaños. Y me canse un poco de la fiesta, y me canse un poco de las fiestas en general.
Pensaba en todas esas personas alegres que un día no me convencieron, pero que si convencieron a alguien más. Quizás estaba buscando un ideal que no existía.
Mientras escribía esto y reflexionaba sobre la vida en pareja en general, y la mía en particular, pensaba en los seis años que pase junto alguien y me parecía que había sido hace mucho (mucho) tiempo atrás, luchaba para convencerme de que no había sido un fracaso en ningún aspecto. Al tiempo que sacaba conclusiones un mensaje de texto llego: ‘’ Hola Diego ! como estas ? como andas de tiempo para vernos? Te invito al cine, quiero verte antes de que envejezcas chiste!’’ El mensaje era de un muy buen amigo que no veía hace tiempo que se había separado de su mujer hacia una semana y no se lo había contado a nadie. Respondí que cuando él quisiera, y sin esperar una respuesta, después de la oficina me fui directo a buscarlo hasta su trabajo (me había enterado de la noticia de la separación por muy buenas fuentes antes, pero no se lo dije), fuimos a tomar unos mates a su casa. Le dije lo que pensaba del asunto, sobre su relación y sobre su forma de ser (mas bueno que el pan, quizás le falta un poquito de garra , pero yo lo adoro así como es), hable sobre la pareja y las relaciones en general, y era como si pudiera escucharme a mí mismo hablando como si fuera otra persona, me di cuenta que estaba dando consejos y sentí que era un poco más maduro que antes ( no por los consejos, si no porque no le hice ningún chiste acerca de su fracaso con las mujeres y la conveniencia de volcarse al camino de la homosexualidad, lo pensé , no con estas palabras, pero no lo dije)
Hablamos sobre el amor, sobre el sexo, sobre mí y mis relaciones pasadas, sobre que significa fracaso y que significa egoísmo, sobre ceder, poner límites, y el respeto. Sobre cómo encarar el final de una relación y cuando es conveniente luchar hasta lo último. Sobre lo importante que es amar al otro tal cual es, aunque no exista ninguna garantía de retribución o reciprocidad. En definitiva lo escuche hablar, y lo observe tratando de encontrar un camino que seguir, aunque no supiera bien todavía a donde quería llegar . Y me sentí mas amigo de él que antes. El había encontrado a su amor, y pensé (supongo que el también lo pensó) que iba a durar mucho mas. Lo vi sentado ahí, en su departamento lleno de libros, y pensamos en cuanto mejor sería ser adolecentes, por qué haríamos un plan, una estrategia para recupérala mediante trucos románticos, pero ahora estábamos grandes y había que asumir cosas. Y tomar decisiones difíciles.
Mi amigo vive en el 6to piso en el edificio que está justo al lado de donde la fiesta de los osos tuvo lugar el sábado. Así que cuando me iba de su casa, eche una mirada a esa entrada que estaba cerrada con rejas, y también mire las montañas de basura que había a lo largo de la calle Sarmiento, y daba un poco de tristeza todo. Y me fui a casa, encare solito el mismo camino del domingo a la mañana. Sin embargo, en el fin de semana tenía una melancolía diferente, En la fiesta había bailado y sostenido la misma charla de primer encuentro un montón de veces, había prometido volver para continuar esas primeras charlas, pero no lo había hecho en la mayoría de las oportunidades, pensé los besos y las miradas que había habido. Me había quedado hasta el final de la fiesta, cuando ya no bebes más y bailas a tu propio ritmo. Muchos hombres me había invitado a coger, muchas parejas también, muy pocos me invitaron a desayunar, nadie se quedo a mi lado hasta el final, nadie insistió ante mi negativa. Era como si hubiera tanto por ganar en esa fiesta que todos creyeron que iba a aparecer una mejor oportunidad justo después de otra. También los que me habían besado el vienes lo pensaron. Estaban todos eufóricos, todos de buen ánimo.
Cuando me iba de la fiesta, un amigo rezagado me tomo del hombro y me dio a elegir entre el desayuno o compartir un taxi. Elegí el viaje y los dos nos fuimos juntos pero separados, todavía riendo y mirando por la ventanilla gente con suerte parecida a la nuestra que se alejaba sola o en grupos también riendo. Así me fui, baje la ventanilla y los dos pensamos que el viento en los arboles mientras íbamos por 9 de Julio se parecía mucho al que hay cerca del mar. Y los dos pensamos que había pasado la fiesta, que estamos igual que antes y que , en definitiva , una fiesta no te cambia en nada. Mi amigo ,que compartía el taxi conmigo me relataba sus pormenores de la fiesta y lo emocionado que esta de haber conocido a alguien, el es más joven que yo, y quería decirle que cualquier esfuerzo es vano , que no albergara ninguna esperanza, que cuando llegara a mi edad el pesimismo lo iba a alcanzar a él también , quería decírselo a él , pero más que nada quería decírmelo a mí mismo. Pero no pude.
Cuando deje la fiesta faltaban 6 días para mi cumple y era domingo, cuando volví sobre esos pasos por la calle Sarmiento era miércoles y faltaban cuatro días para el cumpleaños número 33. Mi amigo, aun en sus días de penas de amor, lee este blog y me pregunto si de todos eso chicos había invitado a alguien a mi fiesta de cumpleaños. Creo que él quiso de decir que si finalmente había encontrado un candidato más o menos firme, la respuesta es no. Pero si invite a la mayoría de las personas que aparecen a mi lado en estas páginas.
El jueves tengo una cita, con un muchacho con el que hablo bastante seguido y no conozco personalmente aun. Quizás sea él. Pero si algo me dejo semejante fiesta (cerca de 2000 putos todos juntos ) fue que nada es seguro, que hay que disfrutar más y pensar menos (cuando se está en uno de estos eventos) Pero sobretodo que , a pesar de la suerte con los hombres (o las mujeres), siempre vas a tener un amigo que este a tu lado, con una mano firme en tu hombro, si recién te separaste o si no temes a nadie con quien compartir un taxi.
Mi fiesta es en Belle Pop. Una fiesta ochentosa que se pone muy buena. El sábado 21 de noviembre a las 23hs. En San Martin 678 y Viamonte, Buenos Aires.
Pensaba en todas esas personas alegres que un día no me convencieron, pero que si convencieron a alguien más. Quizás estaba buscando un ideal que no existía.
Mientras escribía esto y reflexionaba sobre la vida en pareja en general, y la mía en particular, pensaba en los seis años que pase junto alguien y me parecía que había sido hace mucho (mucho) tiempo atrás, luchaba para convencerme de que no había sido un fracaso en ningún aspecto. Al tiempo que sacaba conclusiones un mensaje de texto llego: ‘’ Hola Diego ! como estas ? como andas de tiempo para vernos? Te invito al cine, quiero verte antes de que envejezcas chiste!’’ El mensaje era de un muy buen amigo que no veía hace tiempo que se había separado de su mujer hacia una semana y no se lo había contado a nadie. Respondí que cuando él quisiera, y sin esperar una respuesta, después de la oficina me fui directo a buscarlo hasta su trabajo (me había enterado de la noticia de la separación por muy buenas fuentes antes, pero no se lo dije), fuimos a tomar unos mates a su casa. Le dije lo que pensaba del asunto, sobre su relación y sobre su forma de ser (mas bueno que el pan, quizás le falta un poquito de garra , pero yo lo adoro así como es), hable sobre la pareja y las relaciones en general, y era como si pudiera escucharme a mí mismo hablando como si fuera otra persona, me di cuenta que estaba dando consejos y sentí que era un poco más maduro que antes ( no por los consejos, si no porque no le hice ningún chiste acerca de su fracaso con las mujeres y la conveniencia de volcarse al camino de la homosexualidad, lo pensé , no con estas palabras, pero no lo dije)
Hablamos sobre el amor, sobre el sexo, sobre mí y mis relaciones pasadas, sobre que significa fracaso y que significa egoísmo, sobre ceder, poner límites, y el respeto. Sobre cómo encarar el final de una relación y cuando es conveniente luchar hasta lo último. Sobre lo importante que es amar al otro tal cual es, aunque no exista ninguna garantía de retribución o reciprocidad. En definitiva lo escuche hablar, y lo observe tratando de encontrar un camino que seguir, aunque no supiera bien todavía a donde quería llegar . Y me sentí mas amigo de él que antes. El había encontrado a su amor, y pensé (supongo que el también lo pensó) que iba a durar mucho mas. Lo vi sentado ahí, en su departamento lleno de libros, y pensamos en cuanto mejor sería ser adolecentes, por qué haríamos un plan, una estrategia para recupérala mediante trucos románticos, pero ahora estábamos grandes y había que asumir cosas. Y tomar decisiones difíciles.
Mi amigo vive en el 6to piso en el edificio que está justo al lado de donde la fiesta de los osos tuvo lugar el sábado. Así que cuando me iba de su casa, eche una mirada a esa entrada que estaba cerrada con rejas, y también mire las montañas de basura que había a lo largo de la calle Sarmiento, y daba un poco de tristeza todo. Y me fui a casa, encare solito el mismo camino del domingo a la mañana. Sin embargo, en el fin de semana tenía una melancolía diferente, En la fiesta había bailado y sostenido la misma charla de primer encuentro un montón de veces, había prometido volver para continuar esas primeras charlas, pero no lo había hecho en la mayoría de las oportunidades, pensé los besos y las miradas que había habido. Me había quedado hasta el final de la fiesta, cuando ya no bebes más y bailas a tu propio ritmo. Muchos hombres me había invitado a coger, muchas parejas también, muy pocos me invitaron a desayunar, nadie se quedo a mi lado hasta el final, nadie insistió ante mi negativa. Era como si hubiera tanto por ganar en esa fiesta que todos creyeron que iba a aparecer una mejor oportunidad justo después de otra. También los que me habían besado el vienes lo pensaron. Estaban todos eufóricos, todos de buen ánimo.
Cuando me iba de la fiesta, un amigo rezagado me tomo del hombro y me dio a elegir entre el desayuno o compartir un taxi. Elegí el viaje y los dos nos fuimos juntos pero separados, todavía riendo y mirando por la ventanilla gente con suerte parecida a la nuestra que se alejaba sola o en grupos también riendo. Así me fui, baje la ventanilla y los dos pensamos que el viento en los arboles mientras íbamos por 9 de Julio se parecía mucho al que hay cerca del mar. Y los dos pensamos que había pasado la fiesta, que estamos igual que antes y que , en definitiva , una fiesta no te cambia en nada. Mi amigo ,que compartía el taxi conmigo me relataba sus pormenores de la fiesta y lo emocionado que esta de haber conocido a alguien, el es más joven que yo, y quería decirle que cualquier esfuerzo es vano , que no albergara ninguna esperanza, que cuando llegara a mi edad el pesimismo lo iba a alcanzar a él también , quería decírselo a él , pero más que nada quería decírmelo a mí mismo. Pero no pude.
Cuando deje la fiesta faltaban 6 días para mi cumple y era domingo, cuando volví sobre esos pasos por la calle Sarmiento era miércoles y faltaban cuatro días para el cumpleaños número 33. Mi amigo, aun en sus días de penas de amor, lee este blog y me pregunto si de todos eso chicos había invitado a alguien a mi fiesta de cumpleaños. Creo que él quiso de decir que si finalmente había encontrado un candidato más o menos firme, la respuesta es no. Pero si invite a la mayoría de las personas que aparecen a mi lado en estas páginas.
El jueves tengo una cita, con un muchacho con el que hablo bastante seguido y no conozco personalmente aun. Quizás sea él. Pero si algo me dejo semejante fiesta (cerca de 2000 putos todos juntos ) fue que nada es seguro, que hay que disfrutar más y pensar menos (cuando se está en uno de estos eventos) Pero sobretodo que , a pesar de la suerte con los hombres (o las mujeres), siempre vas a tener un amigo que este a tu lado, con una mano firme en tu hombro, si recién te separaste o si no temes a nadie con quien compartir un taxi.
Mi fiesta es en Belle Pop. Una fiesta ochentosa que se pone muy buena. El sábado 21 de noviembre a las 23hs. En San Martin 678 y Viamonte, Buenos Aires.
jueves, 19 de noviembre de 2009
2000 Putos
El sábado a la noche, después de una previa muy (muy) larga, finalmente la fiesta de los Osos de Buenos Aires. Las primeras personas que encontré fueron dos ositos amigos (casi propios) que había conocido hace tiempo a través de un amigo en común. Los dos era personas de más 35 años e independientes. Ambos estaban ahí para relajarse y de algún modo celebrar que eran solteros de nuevo, después de relaciones muy largas, que a menudo vi como algo que me hubiera gustado conseguir para mi mismo. Pero ellos estaba ahí, juntos, y junto a mí, otra vez solos.
Me pregunte en ese momento que era exactamente lo que yo estaba buscando, y ese pensamiento lo tengo ahora también. Si toma tanto trabajo encontrar a alguien especial, y si esa relación especial está sometida a los límites cocidos, esos dolorosos que se alcanzan antes de decir terminar, por qué no conformarse con alguien no tan especial pero, de alguna manera, más posible, o a la mano (y cuya pérdida no nos haga sufrir tanto). Quizás fuera la elección más fácil, por supuesto, esa no es mi intención, la persona especial podía estar en esa fiesta y estaba dispuesto a buscarla, también estaba pensando en lo mucho que me iba a divertir tratando. El primer paso fue dirigirnos a la barra para descorchar el primer New Age, ellos, y yo mi primer fernet. Fuimos a la parte superior, área fumadores, de un salón un poco vacio, y nos dedicamos a ponernos al día, a planear la noche y aplaudir (una ovación de pie) a un negro con pinta de turista que pasaba a cada rato con unos jean muy arriba de la cintura, con una buena razón para llamar la atención de todos. Reímos hasta las lágrimas y conversamos sobre la forma de sentarse en esos sillones blancos, buscábamos la más conveniente para atraer a pasivos o activos según la forma de cruzar las piernas según las elecciones de cada uno. Bajamos al subsuelo, el salón principal, donde la acción me esperaba, al mismo tiempo me encontré con un amigo que había sido mi compañero de andanzas en fiestas anteriores, más gente que me contacto por manhunt, más gente que lo había contactado a él, y así éramos un grupo. Besos cruzados caras conocidas de fotos y nombres que no recordábamos. Fue más o menos lo que iba a pasar el resto de la noche. Tenía tareas asignadas para la noche, entre otras, había recibido recomendaciones de cierto amigo, para observar el comportamiento de varios de los hombres asistentes. Muchos hombres bellos, muchos conocidos y muchos amigos, me encontré con unos de mis mejores amigos, caribeño, ya a esta altura un argentino más, él y sus amigos, junto conmigo hicimos un círculo, nos divertimos bailando y diciendo cosas sin sentido. Como yo, mi amigo caribeño, todo un ejemplo para mi, se dedico a pasearse delante nuestro con sus conquistas y a dejarlos esperando luego con la promesa de reunirse con ellos después. Siempre después, con la esperanza de que alguien especial llegara o por lo menos alguien mucho más lindo aun. Luego recorrí el salón, me divertí con la música.
Me encontré con alguien que durmió conmigo( digo durmió por qué no tuvimos sexo, aparentemente por que el tamaño mínimo de su pene se interpuso entre nosotros) pero el tenia a su lado un novio que no me presento, por lo que tuve que presentarme yo mismo, se conocieron a través de facebook, ciudades diferentes encuentros los fines de semana no muy seguido( me pregunto si una relación así es posible siquiera , si puede ir hacia algún lado, pensé si a lo mejor yo era demasiado vago como para mantener una relación a distancia). Me pregunte en ese momento, si fue casualidad que los viera ahí o me busco para saludarme y mostrarme lo prospero de su relación. El siguiente que encontré fue alguien que siempre me propone acostarme con él, solo y secretamente, o, si es lo que yo prefiero, acostarme con él y su pareja. Nunca accedí pero con el tiempo se convirtió en un amigo. Así que, ya bebido me conto, de sus sentimientos por mi y de su relación, entre las cosas, me conto el por qué de su insistencia en cuanto incluir terceros en la relación, por lo menos en la parte de sexo. El, me dijo, era versátil, y su pareja solo pasivo, su novio no encontraba excitación alguna en cogerlo, solo recibía amor, pero evidentemente no daba el suficiente, por lo menos no el sentido en el que mi amigo necesitaba, así que juntos entendieron que la relación seguiría si encontraban la manera de obtener satisfacción para ambos a la hora de las relaciones sexuales. Y son una pareja abierta. Lo que, otra vez, me dio mucho en lo que pensar. ¿Como se puede amar a alguien y compartirlo? Si amo a alguien lo suficiente, sé muy bien, soy capaz de dejarlo ir, soy capaz de pretender que lo quiero solo como un amigo, si amo a alguien soy capaz de darle todo lo que tengo, pero no soy capaz de quedarme ahí parado viendo que este con otro, prefiero cerrar los ojos y alejarme. Quizás abrir la pareja sea la única manera de estar con alguien por mucho años, quizás esta en la naturaleza de todos los hombres separar el sexo del amor, quizás soy un raro…o sea un raro al cuadrado, un raro entre los raritos. A media que aumentaba la temperatura, la gente circulaba más y mas, las remeras empezaban a ser historia y todos bailaban y era normal saludar a los (apenas) conocidos con un beso en la boca (por lo menos con eso es lo que me encostre, y no me resistí a las tales muestras de afecto). Durante la semana había recibido mensajes misteriosos de alguien que me conocía, pero que no revelaba su identidad, según este admirador misterioso, yo lo había visto a él y lo había mirado fijamente justo antes de darme cuenta de que era el novio de alguien a quien yo conocía. Según él, nos presentaron en ese momento, pero yo no sabía quién era, y trate de ver cuál de mis conocidos en pareja tenía un novio lindo, no para intentar un acercamiento, más bien para averiguar qué tan cercana era esa persona, a fin de contarle las andanzas de su novio por internet. Así que además de recibir invitaciones de parejas consolidadas para tener sexo grupal, también miraba de reojo a los novios de las personas que me saludaban tratando de descifrar alguna señal que delatara su pasión por mí, por su puesto encontré más de uno en esa situación, así que descubrir quién me había confesado su excitación durante la semana fue imposible.
Me encontré con un hombre al que me habían señalado, y yo había conocido por internet, que resulto ser una especie de objeto de afecto para un buen amigo, por supuesto el tipo tenia la misma historia para cada hombre que conocía, pero las historias afectan más o menos a las personas, mientras a mi me causo gracia, a mi amigo le había preocupado un poco(bastante en realidad). Así que iba a conocerlo en persona, para ver de qué se trataba y que me propusiera las mismas cosas solo para ir a contarlas y de esa manera finalmente sacarlo del entorno, pero no salió demasiado bien, el tipo era un oso grandote y muy bien parecido, pero estaba ciertamente drogado y bastante ebrio, eso, sumado a la diferencia de altura y peso, hizo imposible evitar su abrazo entusiasta y su beso en la boca. Me pregunto por qué me resistía, me conto historias que ya me las había contado mi amigo pero con un final bastante distinto. Me aleje rápidamente y pensé que si no fuera un hijo de puta, ese tipo estaba bastante bueno. Los amigos que vieron la secuencia también me preguntaron por qué me resistía, alguno también me dijo que ya lo conocía y no era conveniente tenerlo cerca.
Como me aburro en seguida aproveche la elección del rey oso para escaparme a la siguiente pista. Luego descubrí que durante mi ausencia un osito al que bese una vez, había sido elegido el más lindo de todos
continuara...
Me pregunte en ese momento que era exactamente lo que yo estaba buscando, y ese pensamiento lo tengo ahora también. Si toma tanto trabajo encontrar a alguien especial, y si esa relación especial está sometida a los límites cocidos, esos dolorosos que se alcanzan antes de decir terminar, por qué no conformarse con alguien no tan especial pero, de alguna manera, más posible, o a la mano (y cuya pérdida no nos haga sufrir tanto). Quizás fuera la elección más fácil, por supuesto, esa no es mi intención, la persona especial podía estar en esa fiesta y estaba dispuesto a buscarla, también estaba pensando en lo mucho que me iba a divertir tratando. El primer paso fue dirigirnos a la barra para descorchar el primer New Age, ellos, y yo mi primer fernet. Fuimos a la parte superior, área fumadores, de un salón un poco vacio, y nos dedicamos a ponernos al día, a planear la noche y aplaudir (una ovación de pie) a un negro con pinta de turista que pasaba a cada rato con unos jean muy arriba de la cintura, con una buena razón para llamar la atención de todos. Reímos hasta las lágrimas y conversamos sobre la forma de sentarse en esos sillones blancos, buscábamos la más conveniente para atraer a pasivos o activos según la forma de cruzar las piernas según las elecciones de cada uno. Bajamos al subsuelo, el salón principal, donde la acción me esperaba, al mismo tiempo me encontré con un amigo que había sido mi compañero de andanzas en fiestas anteriores, más gente que me contacto por manhunt, más gente que lo había contactado a él, y así éramos un grupo. Besos cruzados caras conocidas de fotos y nombres que no recordábamos. Fue más o menos lo que iba a pasar el resto de la noche. Tenía tareas asignadas para la noche, entre otras, había recibido recomendaciones de cierto amigo, para observar el comportamiento de varios de los hombres asistentes. Muchos hombres bellos, muchos conocidos y muchos amigos, me encontré con unos de mis mejores amigos, caribeño, ya a esta altura un argentino más, él y sus amigos, junto conmigo hicimos un círculo, nos divertimos bailando y diciendo cosas sin sentido. Como yo, mi amigo caribeño, todo un ejemplo para mi, se dedico a pasearse delante nuestro con sus conquistas y a dejarlos esperando luego con la promesa de reunirse con ellos después. Siempre después, con la esperanza de que alguien especial llegara o por lo menos alguien mucho más lindo aun. Luego recorrí el salón, me divertí con la música.
Me encontré con alguien que durmió conmigo( digo durmió por qué no tuvimos sexo, aparentemente por que el tamaño mínimo de su pene se interpuso entre nosotros) pero el tenia a su lado un novio que no me presento, por lo que tuve que presentarme yo mismo, se conocieron a través de facebook, ciudades diferentes encuentros los fines de semana no muy seguido( me pregunto si una relación así es posible siquiera , si puede ir hacia algún lado, pensé si a lo mejor yo era demasiado vago como para mantener una relación a distancia). Me pregunte en ese momento, si fue casualidad que los viera ahí o me busco para saludarme y mostrarme lo prospero de su relación. El siguiente que encontré fue alguien que siempre me propone acostarme con él, solo y secretamente, o, si es lo que yo prefiero, acostarme con él y su pareja. Nunca accedí pero con el tiempo se convirtió en un amigo. Así que, ya bebido me conto, de sus sentimientos por mi y de su relación, entre las cosas, me conto el por qué de su insistencia en cuanto incluir terceros en la relación, por lo menos en la parte de sexo. El, me dijo, era versátil, y su pareja solo pasivo, su novio no encontraba excitación alguna en cogerlo, solo recibía amor, pero evidentemente no daba el suficiente, por lo menos no el sentido en el que mi amigo necesitaba, así que juntos entendieron que la relación seguiría si encontraban la manera de obtener satisfacción para ambos a la hora de las relaciones sexuales. Y son una pareja abierta. Lo que, otra vez, me dio mucho en lo que pensar. ¿Como se puede amar a alguien y compartirlo? Si amo a alguien lo suficiente, sé muy bien, soy capaz de dejarlo ir, soy capaz de pretender que lo quiero solo como un amigo, si amo a alguien soy capaz de darle todo lo que tengo, pero no soy capaz de quedarme ahí parado viendo que este con otro, prefiero cerrar los ojos y alejarme. Quizás abrir la pareja sea la única manera de estar con alguien por mucho años, quizás esta en la naturaleza de todos los hombres separar el sexo del amor, quizás soy un raro…o sea un raro al cuadrado, un raro entre los raritos. A media que aumentaba la temperatura, la gente circulaba más y mas, las remeras empezaban a ser historia y todos bailaban y era normal saludar a los (apenas) conocidos con un beso en la boca (por lo menos con eso es lo que me encostre, y no me resistí a las tales muestras de afecto). Durante la semana había recibido mensajes misteriosos de alguien que me conocía, pero que no revelaba su identidad, según este admirador misterioso, yo lo había visto a él y lo había mirado fijamente justo antes de darme cuenta de que era el novio de alguien a quien yo conocía. Según él, nos presentaron en ese momento, pero yo no sabía quién era, y trate de ver cuál de mis conocidos en pareja tenía un novio lindo, no para intentar un acercamiento, más bien para averiguar qué tan cercana era esa persona, a fin de contarle las andanzas de su novio por internet. Así que además de recibir invitaciones de parejas consolidadas para tener sexo grupal, también miraba de reojo a los novios de las personas que me saludaban tratando de descifrar alguna señal que delatara su pasión por mí, por su puesto encontré más de uno en esa situación, así que descubrir quién me había confesado su excitación durante la semana fue imposible.
Me encontré con un hombre al que me habían señalado, y yo había conocido por internet, que resulto ser una especie de objeto de afecto para un buen amigo, por supuesto el tipo tenia la misma historia para cada hombre que conocía, pero las historias afectan más o menos a las personas, mientras a mi me causo gracia, a mi amigo le había preocupado un poco(bastante en realidad). Así que iba a conocerlo en persona, para ver de qué se trataba y que me propusiera las mismas cosas solo para ir a contarlas y de esa manera finalmente sacarlo del entorno, pero no salió demasiado bien, el tipo era un oso grandote y muy bien parecido, pero estaba ciertamente drogado y bastante ebrio, eso, sumado a la diferencia de altura y peso, hizo imposible evitar su abrazo entusiasta y su beso en la boca. Me pregunto por qué me resistía, me conto historias que ya me las había contado mi amigo pero con un final bastante distinto. Me aleje rápidamente y pensé que si no fuera un hijo de puta, ese tipo estaba bastante bueno. Los amigos que vieron la secuencia también me preguntaron por qué me resistía, alguno también me dijo que ya lo conocía y no era conveniente tenerlo cerca.
Como me aburro en seguida aproveche la elección del rey oso para escaparme a la siguiente pista. Luego descubrí que durante mi ausencia un osito al que bese una vez, había sido elegido el más lindo de todos
continuara...
miércoles, 18 de noviembre de 2009
Preparivos Previos. A 7 dias del final.
Buenos Aires tiene un encanto especial para los putos, nos encanta caminar por ahí y recorrerla, nos da una sensación de sofisticación y clase (o más bien diferencia de clases) Cuando vas con tus amigos a comprar algo a ZARA, los putos se sienten como si estuvieran comprando algo en 5th Avenue (claro que si pagas en seis cuotas con tarjeta la ilusión se va rápido). Con todo, Buenos Aires, es una ciudad ideal para ser gay y buscar una cita en un sábado soleado y por la tarde. Miles de posibilidades, infinitos lugares para sentarse a tomar un licuado de kiwi y ananá y ver pasar a los muchachos lindos con anteojos obscuros y remeras blancas que caminan, por ejemplo, por Plaza Armenia mientras responden mensajes de texto con mensajes de texto ( heterosexuales y gays en pareja) o responden mensajes de texto con llamadas (gay solteros). Pensaba en todo esto mientras me preparaba para salir, era sábado era soleado, soy gay y soltero, hubiera sido una tarde ideal para pasear por Palermo, una previa perfecta para la Fiesta de los Osos del sábado por la noche, pero yo tenía otros planes.
En un último intento desesperado por encontrar a alguien que me acompañe, pase por Belgrano, a buscar a una amiga antes de dirigirme al barrio de Flores, para celebrar el cumpleaños de la Hija de mi otra amiga. La fiesta tuvo lugar en una unidad básica peronista (¿donde más?) en el Pasaje Moner Sanz, en el límite entre Flores y Villa Devoto. Cuando asomamos al pasaje distinguimos el lugar con muchos chicos jugando en la puerta y además el marido de la anfitriona (ex jefe y actual persona influyente de la barra brava de All Boys, chofer de un reparto de mozzarella, peronista y gran bebedor de cerveza apodado Gancho), el agitaba su brazo en alto y saludaba a gritos, ¿Qué gritaba el buenazo de Gancho?, ¿gritaba mi nombre? (no), ¿gritaba puto de mierda? (podría haber sido, pero no). El saludaba al grito de ¡Pasteles!, que es el sobrenombre por el que es recordado, aun hoy, mi último ex novio (enero 2008-enero 2009, QEPD). Agarre fuerte de la mano a mi amiga y le pregunte si había traído el espray de pimienta al tiempo que sonreí y salude con la otra mano en alto.
Entramos al lugar y no sonaba LazyTown o Casi Ángeles, la banda de sonido de la tarde era el Reggaetón, yo vestía zapatillas converse a tono con mi remera y mi amiga y acompañante unas hawaianas blancas. Estábamos en desventaja con respecto al resto de los invitados, que tenían zapatillas con doce resortes, en dos aspectos, estábamos como cinco centímetros más abajo, y nuestro calzado no era tan cómodo en caso de que hiciera falta salir corriendo ante el ataque de hinchas de una barra brava contraria. Nos dirigimos en busca de nuestra amiga y anfitriona de la fiesta, saludamos rápidamente a la pequeña cumpleañera (como en concurso de belleza la reina saluda a la primera princesa al momento de la coronación y la descarta), pasamos junto al castillo inflable (curiosamente todos le decían pelotero, aunque no había ninguna pelotita) y fuimos directo a la cocina. Salían pizzas y panchos y, aunque era un cumpleaños de 8, había un freezer lleno de cerveza Palermo y algúna Brahma. Ahí estaba la anfitriona con un vestido al cuerpo con gasas con los colores del orgullo gay, plataformas blancas altísimas, sus rulos color borgoña recogidos y el flequillo característico de la zona(ella es una mujer hija de artistas que recibió la educación de la clase alta de San Isidro, conoció la vida en las calles, fue madre soltera y se las arreglo sola para criar a su hija y más tarde conquistar a cuanto hombre se le cruzo hasta conquistar a quien la acompaña, por ahora, en su vida como persona influyente del barrio y mujer intocable de la barra de All Boys. Tiene masajista personal y, claro, es una de mis mejores amigas además de ser, según ella misma, ‘’un puto mas’’). Lo primero que hicimos fue abrazar a nuestra amiga y pedirle que no nos dejara pero ella estaba ocupada sacando pizzas del horno. “A remontarla con cerveza” fue la consigna. Enjuagamos dos vasitos de plásticos y destapamos una Palermo, practicamos perreo y bebimos sentados en el cordón de la vereda entre posters de Hanna Montana deseando Happy Birthday y demasiados Renault 12 blancos. Celebramos estar juntos y ser tan distintos, hicimos chistes racistas irreproducibles y pensamos que quizás el look para este verano, en esta parte de la ciudad, se diferencia bastante según la edad. Mujeres jóvenes con pantalón babucha de algodón, remera musculosa pelo largo con flequillo y un cuerpo espectacular y un bebe en brazos. Mujeres mayores, de edad indefinida, cabello en varios tonos de rojo o naranja con las raíces bien definidas, con uno o dos chicos de entre 3 y 5 años . Los hombres eran, sin embargo muy distintos, mientras las mujeres jóvenes estaban solas con sus bebes, las mujeres mayores tenían al lado hombres fuertes, masculinos, con brazos trabajados, panza sexy de cerveza, piernas de jugador de futbol, jean o bermuda con zapatillas deportivas impecables y las llaves del auto siempre en la mano, pelo corto, afeitados, verdaderos hombres que no conversan con sus esposas pero son cariñosos con sus hijos, que son como una versión mini de ellos mismos. Pensaba en esos hombres (y los observaba detenidamente) mientras trataba de descifrar cuál de ellos podría haber tenido una experiencia homosexual y que hombre gay tenía ese estilo y, sobre todo, donde podía encontrar uno.
El nombre de mi ex sonaba en mí cabeza, hubiera sido divertido estar ahí con él, se llevaba muy bien con mis amigas y era muy gracioso cuando interactuaba con Gancho, que le decía Pasteles aunque se suponía que ese sobrenombre era un secreto, cuando la hija de mi amiga le preguntaba quién era, el me miraba de reojo y me sonreía, los dos sabíamos quienes éramos y lo que significaba estar juntos, sabíamos que todo el mundo disfrutaba de nuestra compañía, éramos un combo, sabíamos que eran nuestras aventuras, y yo sabía que ahora estas aventuras eran solo mías y quizás por eso las escribo , para compartirlas con alguien. Lo extrañaba a él, es verdad, pero extrañaba mas tener una relación, un cómplice, alguien que se ría de mis chistes más que nadie. Alguien.
La tarde se iba muriendo y nos despedimos de todos, no sin antes sacarle foto a todo. Tomamos el 114 hasta Belgrano. Tenía que prepararme para la Fiesta de los Osos, evento que había sido largamente anticipado por todo el mundo (gay) durante la semana previa. Incluso la noche anterior los muchachos que había besado me enviaron mensajes de texto para confirmar mi presencia. Contactos de Facebook, contactos de otros sitios de internet, muchos encuentros fueron arreglados durante los días anteriores. Alguien, nuevo o no, conocido previamente o no, tenía que dar como resultado lo que estaba esperando hace rato, una cita para el día de mi cumpleaños. Faltaban 7 días. Muchos hombres pusieron expectativas en mi (y yo en ellos pero no lo admito), hombres para los que esa noche era la oportunidad de conocerme y otros para los esa fiesta seria una (reivindicatoria) segunda cita. Muchos hombres que conocía, muchos que representaban la competencia, hombres que me moría por ver, algún ex novio, y sobre todo algunos buenos amigos, dispuestos a pasarla bien(y criticar a todo el mundo).
Me tome el 152 hasta Santa Fe y Talcahuano y camine. La noche estaba clara y fresca, ideal podría decirse, y disfrute de la brisa mientras me fumaba un pucho. A medida que me acercaba a la Av. Corrientes veía cada vez más caras conocidas, aunque cuerpos no tanto. Llegue a Sarmiento y entre a la fiesta.
continuara...
En un último intento desesperado por encontrar a alguien que me acompañe, pase por Belgrano, a buscar a una amiga antes de dirigirme al barrio de Flores, para celebrar el cumpleaños de la Hija de mi otra amiga. La fiesta tuvo lugar en una unidad básica peronista (¿donde más?) en el Pasaje Moner Sanz, en el límite entre Flores y Villa Devoto. Cuando asomamos al pasaje distinguimos el lugar con muchos chicos jugando en la puerta y además el marido de la anfitriona (ex jefe y actual persona influyente de la barra brava de All Boys, chofer de un reparto de mozzarella, peronista y gran bebedor de cerveza apodado Gancho), el agitaba su brazo en alto y saludaba a gritos, ¿Qué gritaba el buenazo de Gancho?, ¿gritaba mi nombre? (no), ¿gritaba puto de mierda? (podría haber sido, pero no). El saludaba al grito de ¡Pasteles!, que es el sobrenombre por el que es recordado, aun hoy, mi último ex novio (enero 2008-enero 2009, QEPD). Agarre fuerte de la mano a mi amiga y le pregunte si había traído el espray de pimienta al tiempo que sonreí y salude con la otra mano en alto.
Entramos al lugar y no sonaba LazyTown o Casi Ángeles, la banda de sonido de la tarde era el Reggaetón, yo vestía zapatillas converse a tono con mi remera y mi amiga y acompañante unas hawaianas blancas. Estábamos en desventaja con respecto al resto de los invitados, que tenían zapatillas con doce resortes, en dos aspectos, estábamos como cinco centímetros más abajo, y nuestro calzado no era tan cómodo en caso de que hiciera falta salir corriendo ante el ataque de hinchas de una barra brava contraria. Nos dirigimos en busca de nuestra amiga y anfitriona de la fiesta, saludamos rápidamente a la pequeña cumpleañera (como en concurso de belleza la reina saluda a la primera princesa al momento de la coronación y la descarta), pasamos junto al castillo inflable (curiosamente todos le decían pelotero, aunque no había ninguna pelotita) y fuimos directo a la cocina. Salían pizzas y panchos y, aunque era un cumpleaños de 8, había un freezer lleno de cerveza Palermo y algúna Brahma. Ahí estaba la anfitriona con un vestido al cuerpo con gasas con los colores del orgullo gay, plataformas blancas altísimas, sus rulos color borgoña recogidos y el flequillo característico de la zona(ella es una mujer hija de artistas que recibió la educación de la clase alta de San Isidro, conoció la vida en las calles, fue madre soltera y se las arreglo sola para criar a su hija y más tarde conquistar a cuanto hombre se le cruzo hasta conquistar a quien la acompaña, por ahora, en su vida como persona influyente del barrio y mujer intocable de la barra de All Boys. Tiene masajista personal y, claro, es una de mis mejores amigas además de ser, según ella misma, ‘’un puto mas’’). Lo primero que hicimos fue abrazar a nuestra amiga y pedirle que no nos dejara pero ella estaba ocupada sacando pizzas del horno. “A remontarla con cerveza” fue la consigna. Enjuagamos dos vasitos de plásticos y destapamos una Palermo, practicamos perreo y bebimos sentados en el cordón de la vereda entre posters de Hanna Montana deseando Happy Birthday y demasiados Renault 12 blancos. Celebramos estar juntos y ser tan distintos, hicimos chistes racistas irreproducibles y pensamos que quizás el look para este verano, en esta parte de la ciudad, se diferencia bastante según la edad. Mujeres jóvenes con pantalón babucha de algodón, remera musculosa pelo largo con flequillo y un cuerpo espectacular y un bebe en brazos. Mujeres mayores, de edad indefinida, cabello en varios tonos de rojo o naranja con las raíces bien definidas, con uno o dos chicos de entre 3 y 5 años . Los hombres eran, sin embargo muy distintos, mientras las mujeres jóvenes estaban solas con sus bebes, las mujeres mayores tenían al lado hombres fuertes, masculinos, con brazos trabajados, panza sexy de cerveza, piernas de jugador de futbol, jean o bermuda con zapatillas deportivas impecables y las llaves del auto siempre en la mano, pelo corto, afeitados, verdaderos hombres que no conversan con sus esposas pero son cariñosos con sus hijos, que son como una versión mini de ellos mismos. Pensaba en esos hombres (y los observaba detenidamente) mientras trataba de descifrar cuál de ellos podría haber tenido una experiencia homosexual y que hombre gay tenía ese estilo y, sobre todo, donde podía encontrar uno.
El nombre de mi ex sonaba en mí cabeza, hubiera sido divertido estar ahí con él, se llevaba muy bien con mis amigas y era muy gracioso cuando interactuaba con Gancho, que le decía Pasteles aunque se suponía que ese sobrenombre era un secreto, cuando la hija de mi amiga le preguntaba quién era, el me miraba de reojo y me sonreía, los dos sabíamos quienes éramos y lo que significaba estar juntos, sabíamos que todo el mundo disfrutaba de nuestra compañía, éramos un combo, sabíamos que eran nuestras aventuras, y yo sabía que ahora estas aventuras eran solo mías y quizás por eso las escribo , para compartirlas con alguien. Lo extrañaba a él, es verdad, pero extrañaba mas tener una relación, un cómplice, alguien que se ría de mis chistes más que nadie. Alguien.
La tarde se iba muriendo y nos despedimos de todos, no sin antes sacarle foto a todo. Tomamos el 114 hasta Belgrano. Tenía que prepararme para la Fiesta de los Osos, evento que había sido largamente anticipado por todo el mundo (gay) durante la semana previa. Incluso la noche anterior los muchachos que había besado me enviaron mensajes de texto para confirmar mi presencia. Contactos de Facebook, contactos de otros sitios de internet, muchos encuentros fueron arreglados durante los días anteriores. Alguien, nuevo o no, conocido previamente o no, tenía que dar como resultado lo que estaba esperando hace rato, una cita para el día de mi cumpleaños. Faltaban 7 días. Muchos hombres pusieron expectativas en mi (y yo en ellos pero no lo admito), hombres para los que esa noche era la oportunidad de conocerme y otros para los esa fiesta seria una (reivindicatoria) segunda cita. Muchos hombres que conocía, muchos que representaban la competencia, hombres que me moría por ver, algún ex novio, y sobre todo algunos buenos amigos, dispuestos a pasarla bien(y criticar a todo el mundo).
Me tome el 152 hasta Santa Fe y Talcahuano y camine. La noche estaba clara y fresca, ideal podría decirse, y disfrute de la brisa mientras me fumaba un pucho. A medida que me acercaba a la Av. Corrientes veía cada vez más caras conocidas, aunque cuerpos no tanto. Llegue a Sarmiento y entre a la fiesta.
continuara...
domingo, 15 de noviembre de 2009
Viernes por la madrugada
El viernes por la noche decido a relajarme y simplemente olvidar el hecho de que la suerte, en cuanto a lo que hombres se refiere, me era tan esquiva como la lluvia en Córdoba, cambie los planes que tenia, ir al gimnasio y comerme un Doble cuarto de Libra grill con queso antes de volver a casa, y me hice a la idea de participar de una reunión con 12 mujeres y un montón de chupetines en forma de pene, una despedida de soltera. En principio mi idea era tan solo pasar a saludar un rato y besar a la novia (en la boca), pero encontrarme con una casa repleta de penes creo que me inspiro o quizás fue la cerveza que me tome(después de la oficina con un norteamericano de ojos azules que me ofrecia pasar la noche en el hotel cinco estrellas donde se hospedaba pero me pareció demasiado),buenas amigas me esperaban. El lugar elegido para ir, la Diosa, con show de striptease y banda de covers divertidos incluidos en el menú. Ahí estaba el único gay del lugar, salvo el transformista que animaba todo el show, rodeado de mujeres. Así que hice lo que cualquiera hubiera hecho en mi lugar (bueno, cualquier otro puto): beber. El nuevo O2 light estaba por todos lados y las promotoras, que al parecer querían irse rápido a casa, lo obsequiaban sin mayor desafío que decir un numero del 1 al 10. Cuando entras a un lugar a las diez de la noche es lógico pensar que a las tres de la mañana la fiesta decaiga un poco, las chicas que no beben alcohol y tienen noviazgos de más de 6 seis años de duración empiezan a mirar a la novia con cara de orto y las señoras mayores del grupo directamente yacen inertes al lado de una pila de carteras y, en este caso, penes inflables. Pero yo, claro, estaba en ese punto en el que la inhibición quedo a tras pero todavía uno es capaz de articular palabras y no vomitar al besar a alguien. Algunas de las chicas solteras que parecian salidas de un cuerpo de baile, por supuesto no tienen ningún problema en dejar ir al resto. Y yo no tengo problemas en tomar un taxi y buscar un mejor lugar, donde poder hacer lo que más me gusta(o por lo menos cuando se bebo), besar hombres con barba. Y así lo hice, entre al lugar cerca de las cuatro de la mañana, y lo primero que vi fue un muchacho que reconocí, vivía cerca de mi casa, aunque no me gustaba siempre había estado atento a mis movimientos en el pasado y, llegado el caso, me había acompañado hasta la puerta de mi casa, quizás con la esperanza de que a cambio yo algún día lo bese, quizás esa fuera su noche, pero solo me duro un segundo ese pensamiento.
Vi al primer hombre de la noche, con una barba renegrida con un porrón de Quilmes en la mano, sonriéndome apoyado en una columna. Habíamos salido un vez, y habíamos tenido sexo una noche, con horarios laborales opuestos a los míos nunca volvimos a encontrar el momento y lo que empezó bien un dia ,se disolvió. Pero esa noche estaba ahí. Me acerque y lo bese. Nos besamos. Alrededor nuestro, bailaban. Pero algo llamo mi atención, así que fui a buscar mi consumición hasta la barra y volví, pero antes me detuve ,al lado de mi hombre de barba estaba, bajito, rubio, sin remera y con el pelo mas revuelto que había visto, bailaba y sonreía, en una lugar donde muchos me sonreían, era de puerto rico, en buenos aires, en su ultimo día en la cuidad, Y lo tome de la cintura y nos besamos. Se sintió muy bien. Tenía la altura indicada y besaba muy bien pero se tenía que ir y así lo hizo. Me pidió mi correo electrónico, pero no se lo dí, “capaz nos cruzamos otro día, en la vida” le dije y volví a la columna donde había dejado a alguien esperando. Me bese por varios minutos, deje que me abrazaran, baile. Fuimos a un lugar más tranquilo y hablamos y quedamos en vernos al día siguiente, en la fiesta. El se fue yo me quede. Subí las escaleras en búsqueda de un cigarrillo y quizás el hombre de mi vida. Pero me encontré con alguien que me tomo de las manos y fue amigable conmigo por segunda vez en la vida(y nos habíamos visto mucho más que dos veces), traía noticias propias que sin embargo, me hicieron recordar algunas cosas, que esa noche, hasta ese momento, no habían cruzado mi mente. El se había peleado con su mejor amigo cuyo novio no aceptaba algunas actitudes que esta persona expreso en alguna reunión. Su mejor amigo era el chico que yo conocí un año nuevo, y me pareció que yo nunca me interpondría entre mi novio y sus amigos, pero que llegado el momento me gustaría que mi novio me eligiera a mi por sobre cualquier otra persona. Y pensé en el amor, y cuanto uno puede dejar de lado por alguien, pensé en que necesitaba una tregua, un descanso, había hecho mucho, había si bueno con muchas personas, que merecía alguien que me eligiera por sobre todas las cosas o personas. Subí esas escaleras como en cámara lenta y pensé mil cosas en esos segundos que tardas en subir escaleras cuando toda la concurrencia parece estar bajando. Pensé en el verano, y la playa y en estar parado con alguien mirando el mar de pie, con los brazos cruzados por que hace frio y es el atardecer, riendo y recordando los sucesos del día que se parecen a los de cualquier día pero que a vos crees que son extraordinarios solamente porque alguien está con vos, viviéndolos, divirtiéndose igual que vos, guardando en la memoria cada segundo que pasas con él, llegue al salón fumador. Lo primero que me golpeo fue el rumor de la gente hablando, un rumor decadente, después el humo y después la música a todo volumen, con un parpadeo y un suspiro seguí. Me prendí un cigarrillo, un gitanes blonde, curiosamente los fumo en honor a un amigo, a quien no veo hace rato porque su novio no me banca. Vi a mi vecino, con amigos de él, dos brasileños que habían venido para la fiesta del día siguiente, pero además había un petiso. Un gordito y bajito con pelo corto y una camisa abierta como chofer de la línea 60. Me gusto, pero era difícil. Me invitaron a unirme al grupo, mi vecino estaba interesado un brasilero muy alto que parecía estar interesado en mi, otro brasilero, el más lindo del lugar ese día, que no conversaba con nadie, dos argentinos más que están cada uno en pareja, uno ya querido volver a casa para ver a su novio, el otro que era abogado ( no me pregunten porque pero cuando un puto es abogado uno siempre se entera de eso) y estaba en pareja con un policía, trataba de pensar a qué lugar podíamos ir todos juntos a tener sexo, todos juntos, también había una mujer heterosexual. El brasilero más lindo se fue solo en un taxi y el resto fuimos a desayunar. En frente mío, en la mesa, estaba el petiso que me conto los pormenores de una noche alocada. En la que había besado a varios. Me dijo que era de tortuguitas y tenía que irse. Compartimos un taxi a retiro, y nos besamos a lo largo del viaje que duro $ 8.00. Caminamos hasta el andén y le di mi número de celular y me dijo que nos veríamos a la noche en la fiesta.
Volvi a casa a las ocho de la mañana. Y dormi hasta el medio dia. Al despertar me tome 1.5 lt de fanta naranja light sin gas y bien fría. Me prendí un cigarrillo pero lo apegue enseguida. Era sábado. Tenía varios mensajes de texto. El primero me recordaba de uno de los compromisos que tenía esa tarde. El otro era del petiso que me decía que esperaba verme y que guarde su número de celular. El otro me preguntaba donde estaba y me había llegado como a las cuatro de la mañana. Era el sábado de la fiesta , y la ultima parada antes de ‘mi’ fiesta de cumpleaños
Continuara…
Vi al primer hombre de la noche, con una barba renegrida con un porrón de Quilmes en la mano, sonriéndome apoyado en una columna. Habíamos salido un vez, y habíamos tenido sexo una noche, con horarios laborales opuestos a los míos nunca volvimos a encontrar el momento y lo que empezó bien un dia ,se disolvió. Pero esa noche estaba ahí. Me acerque y lo bese. Nos besamos. Alrededor nuestro, bailaban. Pero algo llamo mi atención, así que fui a buscar mi consumición hasta la barra y volví, pero antes me detuve ,al lado de mi hombre de barba estaba, bajito, rubio, sin remera y con el pelo mas revuelto que había visto, bailaba y sonreía, en una lugar donde muchos me sonreían, era de puerto rico, en buenos aires, en su ultimo día en la cuidad, Y lo tome de la cintura y nos besamos. Se sintió muy bien. Tenía la altura indicada y besaba muy bien pero se tenía que ir y así lo hizo. Me pidió mi correo electrónico, pero no se lo dí, “capaz nos cruzamos otro día, en la vida” le dije y volví a la columna donde había dejado a alguien esperando. Me bese por varios minutos, deje que me abrazaran, baile. Fuimos a un lugar más tranquilo y hablamos y quedamos en vernos al día siguiente, en la fiesta. El se fue yo me quede. Subí las escaleras en búsqueda de un cigarrillo y quizás el hombre de mi vida. Pero me encontré con alguien que me tomo de las manos y fue amigable conmigo por segunda vez en la vida(y nos habíamos visto mucho más que dos veces), traía noticias propias que sin embargo, me hicieron recordar algunas cosas, que esa noche, hasta ese momento, no habían cruzado mi mente. El se había peleado con su mejor amigo cuyo novio no aceptaba algunas actitudes que esta persona expreso en alguna reunión. Su mejor amigo era el chico que yo conocí un año nuevo, y me pareció que yo nunca me interpondría entre mi novio y sus amigos, pero que llegado el momento me gustaría que mi novio me eligiera a mi por sobre cualquier otra persona. Y pensé en el amor, y cuanto uno puede dejar de lado por alguien, pensé en que necesitaba una tregua, un descanso, había hecho mucho, había si bueno con muchas personas, que merecía alguien que me eligiera por sobre todas las cosas o personas. Subí esas escaleras como en cámara lenta y pensé mil cosas en esos segundos que tardas en subir escaleras cuando toda la concurrencia parece estar bajando. Pensé en el verano, y la playa y en estar parado con alguien mirando el mar de pie, con los brazos cruzados por que hace frio y es el atardecer, riendo y recordando los sucesos del día que se parecen a los de cualquier día pero que a vos crees que son extraordinarios solamente porque alguien está con vos, viviéndolos, divirtiéndose igual que vos, guardando en la memoria cada segundo que pasas con él, llegue al salón fumador. Lo primero que me golpeo fue el rumor de la gente hablando, un rumor decadente, después el humo y después la música a todo volumen, con un parpadeo y un suspiro seguí. Me prendí un cigarrillo, un gitanes blonde, curiosamente los fumo en honor a un amigo, a quien no veo hace rato porque su novio no me banca. Vi a mi vecino, con amigos de él, dos brasileños que habían venido para la fiesta del día siguiente, pero además había un petiso. Un gordito y bajito con pelo corto y una camisa abierta como chofer de la línea 60. Me gusto, pero era difícil. Me invitaron a unirme al grupo, mi vecino estaba interesado un brasilero muy alto que parecía estar interesado en mi, otro brasilero, el más lindo del lugar ese día, que no conversaba con nadie, dos argentinos más que están cada uno en pareja, uno ya querido volver a casa para ver a su novio, el otro que era abogado ( no me pregunten porque pero cuando un puto es abogado uno siempre se entera de eso) y estaba en pareja con un policía, trataba de pensar a qué lugar podíamos ir todos juntos a tener sexo, todos juntos, también había una mujer heterosexual. El brasilero más lindo se fue solo en un taxi y el resto fuimos a desayunar. En frente mío, en la mesa, estaba el petiso que me conto los pormenores de una noche alocada. En la que había besado a varios. Me dijo que era de tortuguitas y tenía que irse. Compartimos un taxi a retiro, y nos besamos a lo largo del viaje que duro $ 8.00. Caminamos hasta el andén y le di mi número de celular y me dijo que nos veríamos a la noche en la fiesta.
Volvi a casa a las ocho de la mañana. Y dormi hasta el medio dia. Al despertar me tome 1.5 lt de fanta naranja light sin gas y bien fría. Me prendí un cigarrillo pero lo apegue enseguida. Era sábado. Tenía varios mensajes de texto. El primero me recordaba de uno de los compromisos que tenía esa tarde. El otro era del petiso que me decía que esperaba verme y que guarde su número de celular. El otro me preguntaba donde estaba y me había llegado como a las cuatro de la mañana. Era el sábado de la fiesta , y la ultima parada antes de ‘mi’ fiesta de cumpleaños
Continuara…
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